“Las normas fiscales deben ser practicables por los contribuyentes y aplicables por la administración fiscalâ€.
Del Libro Principios de la Imposición de Fritz Neumark.
En los últimos años se han recrudecido los problemas financieros y fiscales que actualmente enfrentan los tres órdenes de gobierno de nuestro PaÃs, independientemente de que hasta hace poco se tenÃan importantes recursos derivados de las ventas del Petróleo que permitieron sufragar el crecimiento del gasto que por cierto, fue y ha sido superior al aumento a los ingresos tributarios.
Como en todo, cuando las cosas que se hacen no propician una mejorÃa, tal como sucede en la medicina, se requiere que se realice un diagnostico más profundo y se modifique el tratamiento, lo mismo sucede en la economÃa y en las finanzas públicas.
La situación económica que actualmente tiene el paÃs nos permite apreciar que las finanzas de los tres órdenes de gobierno, no son sanas, y eso se puede constatar al observar el crecimiento del endeudamiento que han tenido en los últimos años, lo que hace imperativo se lleve a cabo una “Reforma HacendarÃaâ€, de la que ya se ha hablado mucho pero que no se ha dado.
En relación al tema, el objetivo del presente es presentar algunas reflexiones sobre las circunstancias que se piensa que están señalando la necesidad que se tenga la Reforma siendo las siguientes:
Los ingresos tributarios que se recaudan por los tres órdenes de Gobierno, son insuficientes para atender las funciones públicas a que están obligados.
Se está utilizando parte importante de los ingresos petroleros para financiar el gasto público operativo, y en consecuencia esos recursos financieros no se están aplicando para generar bienes de capital que permitan promover desarrollo económico sostenido del PaÃs.
En los presupuestos de egresos que hasta la fecha se conocen, se puede observar que en el Gobierno Federal, en algunos gobiernos estatales y municipales, se va a recurrir a la contratación de Deuda Pública, además de que contemplan pagos de los servicios de las deudas publicas actuales, asà como, para el pago de los Adeudos Fiscales de Ejercicios Anteriores (pasivo a corto plazo), esa situación denota fragilidad de las finanzas públicas.
Otro aspecto que se observa en los medios de comunicación que los representantes populares han estado analizando de que forma se puedan incrementar los ingresos tributarios, por cierto eso es razonable, pues más vale que todos paguemos un poquito más y no se endeuden más el Gobierno Federal y los gobiernos locales. Pero hay que hacerlo prudencialmente.
A pesar de que en México no existe un sistema homogéneo y armónico de contabilidad y presupuestos, y que ello impide conocer a ciencia cierta la situación financiera de los tres ordenes de gobierno en su conjunto, nos podemos dar cuenta que la proporción mayor de los recursos financieros se tienen que destinar al gasto de operación y al pago del servicio de la Deuda, y cada dÃa se aplica menos en el verdadero gasto de inversión. Cabe mencionar que en un gran número de estados financieros de los gobiernos, se consideran las inversiones que hacen en gasto social si fueran gasto de inversión, sin realmente serlo. Debe señalarse que el gasto social es definitivamente indispensable por el grado de pobreza y desempleo existente.
Con motivo de la forma en que se llevo a cabo la descentralización educativa y de los paradigmas para su administración establecidos hasta la fecha, existe un gran número de entidades federativas que tienen serios problemas financieros para atender los servicios coordinados de Educación, esa situación ha provocado que los gobiernos estatales tengan que destinar mayor cantidad de sus recursos de libre programación para solventar el incremento en el gasto educativo desestabilizando sus finanzas.
El número de pobres del PaÃs es superior al 60% del total de la población, por lo que es urgente se incremente la actividad económica, y por ende el empleo, ya que si se continúa con esos niveles de pobreza se pueden dar conflictos sociales.
Existen grandes disparidades económicas entre las entidades federativas, y se continúa acrecentando la brecha que existe entre los de mayor grado de desarrollo que los de menor, además, por la forma en que se han venido distribuyendo los recursos de origen federal, han suscitado que algunas de las entidades federativas de mayor desarrollo están en contra del actual sistema de reparto. Sobre ese punto, existen muchas ideas de cómo se deben de distribuir las participaciones federales y algunos fondos de aportaciones, ya que hay quienes piensan que esa distribución debe ser conforme a lo que creen que sus habitantes y su economÃa aporta en impuestos; y otros opinan que se debe de buscar una redistribución de los ingresos para que el crecimiento de todas las entidades sean lo mas similares posible, por eso en los grupos de trabajo de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales los que tenÃamos esa ultima opinión, a las entidades con mayor grado de desarrollo y que se sentÃan perdedoras les llamábamos “Solidariasâ€, toda vez que México es u paÃs que integra a todas sus entidades y habitantes y no deben de existir mexicanos de primera, de segunda y de tercera.
La ineficacia del Sistema Recaudatorio de los tres ordenes de gobierno, toda vez que no cuentan con los elementos suficientes para realizar las gestiones de cobro de todas las contribuciones que no cubren oportunamente los contribuyentes, asà como, que en gran numero de municipios no cuentan con el personal debidamente capacitado y con el equipo adecuado.
Tampoco, los tres órdenes de gobierno tienen la capacidad fiscalizadora que permita hacer sentir a los contribuyentes evasores el riesgo de ser descubiertos y sancionados. Por otra parte, la falta de conciencia fiscal de un gran numero de ciudadanos, que en algunos aspectos lo que comentan son justificables, tal como, lo es la desconfianza que tienen del uso que los funcionarios hacen de los recursos públicos, pero, también muchos lo hacen por causas injustificadas exponiendo pretextos para no cumplir con sus obligaciones Constitucionales.
La recaudación del Impuesto Predial en México es una de las más bajas del mundo, lo anterior se observa en la proporción que guarda con relación al PIB, y que es del 0.02%, comprándola con otros paÃses con similar grado de desarrollo la proporción es superior al 1%. Sobre este aspecto podrÃamos inferir que las autoridades fiscales correspondientes no han hecho la tarea debido a lo que denominan “decisiones polÃticas†y que en la realidad son por causa electorales.
La base del Impuesto Sobre la Renta está profundamente erosionada, ya que existe un buen número de regÃmenes especiales, y gran parte de ellos obedecen a lo que se dice “decisiones de carácter polÃticoâ€, las cuales no están viendo por el futuro del paÃs, pero lo hacen viendo por ciertos grupos de poder.
Por lo que se refiere al impuesto al Valor Agregado, el alto Ãndice de pobres y el bajo nivel de ingresos que tienen muchos mexicanos, ha ocasionado que exista tasa cero en alimentos y medicinas. Toda vez que si fuera más justa y/o equilibrada la distribución de la renta (ingreso), los ciudadanos podrÃan pagar más ese tipo de impuestos, pero por ahora de gravarse esos conceptos serÃan fatales para la economÃa de las familias y del paÃs.
Por lo que se refiere a las contribuciones locales de los ordenes de gobierno estatal y municipal, al igual que lo que sucede con las federales, sus niveles recaudatorios responden lentamente al crecimiento del PIB, y sà este decrece, los impuestos se desploman más que proporcionalmente, siendo el caso más dramático el del Impuesto Predial, y se nos olvida que esa contribución es la más importante que tienen los ayuntamientos y que sirven para sufragar los servicios públicos diarios e indispensables.
 En virtud de lo anterior, se puede decir que se requiere una Reforma Hacendaria que sea adecuada a la realidad económica-social de nuestro PaÃs, que permita por un lado lograr que la recaudación sea suficiente para el funcionamiento de los tres ordenes de gobierno, que promueva el desarrollo, y por lo tanto que crezca el empleo, además que reduzca el rezago de servicios básicos en que se vive en muchas comunidades de México, y en materia de gasto, sean canalizados mayores recursos a la inversión pública sobre todo de infraestructura, asà como al gasto social a fin de que exista un desarrollo sostenido y equilibrador, y en consecuencia se reduzca el gasto corriente, sobre todo el superfluo.
Por último, en relación al tema deseo dejar un pensamiento de E.W. Kemmerer que puede ser aplicable a quienes vayan a participar en la definición de la Reforma Hacendaria:
“Excelente cosa es una buena ley, lo mismo que una buena máquina administrativa; pero ambas resultarán sin valor si no hay hombres de grandes capacidades encargadas de ejecutarlasâ€.
Una Colaboración de Manuel Montes y Arroyo
























