Una de las tecnologías que mayor crecimiento ha tenido en los últimos años es sin duda Internet pues tan sólo en México existen cerca de 30.5 millones de usuarios.

Seis de cada 10 niños y jóvenes hacen uso de esta tecnología (AMIPCI, 2009).

Es posible entender su crecimiento en México y en el mundo a partir de las aplicaciones que tiene esta tecnología en las empresas y gobiernos, pero en especial por el significado que cobra en nuestra vida diaria pues no sólo se convierte en una herramienta que nos permite compartir información o mejorar algunos servicios, es también un medio donde a través de las diferentes herramientas como el correo electrónico, la mensajería instantánea, las redes sociales, entre otras, podemos establecer relaciones sociales basadas en la confianza y aceptación. Siendo esta su principal debilidad para enfrentar los diferentes riesgos que existen en la red, los cuales pueden tener una consecuencia en nuestra persona o en nuestro patrimonio.

Hay que acotar que dentro de Internet no existe la seguridad total, pues la red es una extensión de nuestra vida diaria, tanto en los aspectos positivos como en los riesgos que enfrentamos de manera cotidiana. Es por ello que debemos aplicar algunas acciones que nos permitan proteger a nuestra persona, patrimonio e información. Sin embargo para poder aplicar medidas de seguridad, es importante que conozcamos algunos de los principales riesgos en la red, los cuales podemos agruparlos en tres categorías:

a) Riesgos para las personas: son los problemas asociados a la manera en cómo utilizamos Internet, nos conducimos, la información que ponemos al alcance de menores de edad, los datos que revelamos, la información que por descuido ponemos al alcance de personas mal intencionadas, las cuales podrían cometer delitos o incluso, intentar hacernos daño. Algunos ejemplos de esto son: los depredadores en línea, el ciberacoso, robo de identidad, secuestro, etcétera. Los ciberacosadores o depredadores en línea son el principal punto de atención, pues aprovechando las distintas herramientas de comunicación (mensajería instantánea, redes sociales, correo electrónico, etcétera.) buscan tener contacto con un menor, para posteriormente buscar un encuentro físico o a través de cámaras web para lograr que el menor se desnude ante la cámara. Al respecto asegura la Policía Federal Preventiva que a un pederasta le toma 15 días tener relaciones sexuales con un menor una vez que lo ha conocido en línea y menos de 15 minutos el lograr desnudarlo. Por lo que los padres de familia deben de recordar a sus hijos que las personas con quienes platicamos en Internet son desconocidos y pudieran mentir acerca de quienes son. De igual manera, el acceso a información inadecuada para su edad hace que los niños y jóvenes puedan poner en riesgo su salud física y psicoafectiva, como por ejemplo, cuando buscan formas de bajar de peso y se encuentran con sitios que promueven la anorexia, sitios con imágenes pornográficas que distorsionan la sexualidad, mensajes de violencia y grupos que promueven actos violentos y hasta el suicidio. De ahí la importancia de saber qué sitios y qué intereses tienen nuestros hijos cuando navegan en internet, así como padres podemos orientarlos para buscar información adecuada y verás.

b) Riesgos para el patrimonio de las personas: son los problemas relacionados con el manejo de nuestros recursos, en esta categoría se encuentran los casos de fraude o robo en línea.
c) Riesgos para la información de las personas: Esta categoría comprende todo tipo de riesgos que pudiera dañar la información de una persona o compañía y principalmente se realiza mediante códigos maliciosos como virus, gusanos, troyanos, programas espía, entre otros; aunque no podemos descartar que los daños a la información, ocurran por error o mediante una acción intencional del usuario.

En particular existen algunos riesgos a los cuales debemos prestar especial atención pues su ocurrencia podría afectar nuestra persona y nuestra convivencia familiar y social. Por lo que a continuación listamos algunos riesgos y recomendaciones sobre cómo protegerse.

– Adicción a la pornografía. La pornografía ha existido durante muchos años, sin embargo gracias a la aparición de Internet es más fácil acceder a este tipo de contenidos, ahora nos podemos topar con imágenes y videos gratis las 24 horas del día los 365 días del año. Un niño puede acceder a estas imágenes en un principio por accidente o por una curiosidad propia de la edad pero al dar con ellas tal fácilmente puede llegar a crear una dependencia, una adicción con consecuencias iguales a la adicción de sustancias. En este sentido es importante que los padres de familia puedan utilizar herramientas para control parental, de tal forma que puedan controlar el tipo de sitios y contenidos que sus hijos visitan en la red.

– Violencia, hostigamiento e intimidación. Cuando los niños son molestados, humillados, avergonzados, difamados u ocurre cualquier otro tipo de agresión mediante el uso de medios digitales como Internet o mensajes vía SMS hablamos de cyberbullying o ciberacoso u hostigamiento en línea. Es importante aclarar que éste término sólo aplica cuando se trata de acciones entre menores, pues si estas actividades se llevan a cabo con la participación de un adulto, se utiliza el término cyberstalking o cyberharassment. A pesar de no ser una actividad nueva sí es una actividad en rápido crecimiento, la cual puede afectar el desarrollo físico y psicológico de los menores. Es de gran importancia que los padres hablen con sus hijos recordando valores como el respeto y en este caso estableciendo reglas sobre el uso de la tecnología con sus hijos.

– Fraude en línea. Al igual que en nuestra vida cotidiana existen en Internet personas interesadas por difundir información falsa o que buscan obtener información mediante el engaño, en la red lo más común es encontrar correos electrónicos indicando que nuestro banco o el servicio de correo o redes sociales que utilizamos ha realizado operaciones de mantenimiento y requiere que actualicemos nuestros datos en el sitio web que ellos indican, de tal forma que al acceder e ingresar información a este sitio falso, los defraudadores pueden hacer uso de nuestros usuarios y contraseñas y robar nuestra identidad. Lo más importante en este sentido es recordar que ninguna institución nos solicitará actualizar nuestros datos mediante un correo electrónico. Así mismo recomendamos revisar las recomendaciones de seguridad que emiten los bancos y los diferentes servicios en Internet. Para el caso del comercio en línea, para poder evitar fraudes es importante que antes de adquirir un producto en Internet verifiquemos que el lugar donde adquirimos el producto cuenta con una dirección física y teléfono de contacto, así como un área de reclamaciones y quejas a donde podamos dirigirnos en caso no sea entregado en tiempo o que provenga en malas condiciones.

No queda más que recordar que la medida más efectiva proviene de la educación y vigilancia que puedan aportar los padres de familia a sus hijos, fomentando la comunicación entre ambas partes y recordando que la prohibición del uso de los sistemas en línea no soluciona los peligros. En general para todos los riesgos relacionados con Internet, el mejor mecanismo de protección es la información pues a partir del conocimiento de la tecnología y sus riesgos se pueden establecer estrategias que permitan protegernos o proteger a nuestros hijos o familia. Por su parte las autoridades han desarrollado mecanismos para denunciar delitos en Internet, es por ejemplo la Secretaría de Seguridad Pública Federal que pone a disposición una línea de apoyo y denuncia para este tipo de delitos (089). Así mismo en el sitio web de Navega Protegido

(http://www.navegaprotegido.org.mx) podrá encontrar recomendaciones complementarias de seguridad en Internet que podrán mejorar su experiencia con la tecnología.