El Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en el Congreso de Michoacán, se suma a las celebraciones por los 57 años en que las mujeres mexicanas consiguieron el reconocimiento universal a sus derechos políticos, expresó la diputada Lourdes Torres Vargas ante el Pleno

En representación de los legisladores locales panistas, reseñó que la lucha de las mujeres por lograr mejores condiciones de equidad y mayor respeto a sus derechos políticos, se ha desenvuelto en cada país de manera distinta y de acuerdo con los ritmos de su propia cultura, siendo en México donde ha adquirido formas y expresiones propias.

Recordó, entonces, la significativa contribución al feminismo mexicano por parte de personajes como Sor Juana Inés de la Cruz, Gertrudis Bocanegra y María Luisa Martínez, cuyo ejemplo de amor por el conocimiento y audacia, abrió posibilidades insospechadas a la lucha en pro de la igualdad cultural y política.

También refirió la legisladora panista que durante las primeras décadas del siglo XX, se presentaron intentos serios por legislar y respetar el derecho de las mujeres mexicanas a votar y ser votadas.

Explicó que fue hasta 1923 cuando Elvia Carrillo Puerto resultó ser la primera mujer mexicana electa diputada al Congreso local de Yucatán, y señaló que en ese contexto, el 17 de febrero de 1947, con la reforma al artículo 115 Constitucional, se otorgó el voto a las personas del sexo femenino de este país, únicamente en el ámbito municipal.

Durante la sesión legislativa, la diputada Lourdes Torres Vargas mencionó que fue hasta 1953 cuando las mujeres mexicanas lograron la reforma a los artículos 34 y 35 constitucionales. Así, conquistaron el derecho universal a votar y ser votadas, junto con el pleno reconocimiento a sus derechos políticos.

Por lo anterior, agregó que aunque todas las mujeres tienen motivos de celebración respecto a la importancia histórica del 17 de octubre, es relevante señalar que los alcances de la lucha feminista deben mantenerse e incrementarse en el México de la hora contemporánea, donde la vida democrática e institucional permite, más que antes, el pleno ejercicio de las libertades individuales para exigir al Estado que garantice esa clase de derechos políticos.

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