Como presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente en el Congreso de Michoacán, el diputado Librado Martínez Carranza presentó la Ley para la Prevención, Gestión y Manejo Integral de Residuos para el Estado en el Tecnológico de Monterrey, Campus Morelia, ya que consideró que son ellos, los estudiantes de las instituciones universitarias, quienes pueden asimilar el contenido y la importancia de una legislación de tal magnitud, con los consecuentes beneficios ecológicos que representa.

Durante la presentación, habló acerca del trabajo que se llevó a cabo con especialistas y diversos sectores de la sociedad para concretar dicha legislación, la cual cuenta, por lo mismo, con el sustento de los michoacanos.

Hizo referencia, igualmente, al contenido de la legislación, la cual, por cierto, calificó como una excelente herramienta que coadyuvará a evitar la contaminación y el deterioro ambiental.

Tras comentar el contenido del documento, explicó, entre otros temas, que los malos hábitos provocan que en promedio, cada michoacano genere hasta un kilo diario de basura, lo cual no solamente representa un problema de salud pública, sino la pérdida millonaria de recursos porque un gran porcentaje de los desperdicios, incluyendo los orgánicos, podrían procesarse. Refirió que entre el 40 y el 75 por ciento de la basura tiene potencial de recuperación económica.

Únicamente, el 24,1 por ciento de la basura que se genera en la entidad corresponde a desechos sanitarios, que son los que deberían de destinarse a los rellenos sanitarios, advirtió.

Comentó que si muchos de los michoacanos que aún generan gran cantidad de basura, decidieran modificar sus hábitos y separaran los residuos correctamente, el problema se reduciría considerablemente y, paralelamente, habría mayor número de fuentes laborales porque dichos desperdicios, entre los que destacan latas, plástico, papel, vidrio y hasta orgánicos, podrían industrializarse.

En consecuencia, el legislador Martínez Carranza recomendó inculcar la cultura ecológica en los niños, adolescentes y jóvenes porque serán ellos quienes conscientes de los problemas que han desequilibrado el ambiente y la naturaleza en perjuicio de toda la humanidad, contribuirán con mayor compromiso y responsabilidad a corregir los problemas.