La séptima jornada de huelgas y manifestaciones contra la gran reforma del sistema nacional de pensiones es percibida como «el principio del fin», el «ocaso sindical» y el triunfo inconfesable de Nicolas Sarkozy en una histórica prueba de fuerza.

Desde primeros de septiembre, los sindicatos de funcionarios han movilizado entre uno y tres millones de manifestantes en toda Francia, en cada convocatoria de día de huelga y manifestaciones.

Es previsible que la séptima jornada consiga una movilización más o menos similar. Pero la desmovilización es evidente en todos los «frentes» de la crisis.

Los sindicatos habían anunciado la «paralización» de Francia, bloqueando el transporte y las refinerías de petróleo. Francia no ha sido paralizada ni un solo día. Los transportes volverán a tener ciertos problemas, este jueves. Sobre todo en los aeropuertos. Pero el tráfico es bastante normal en París y todas las grandes ciudades.

El bloqueo de las doce grandes refinerías de Francia se anunciaba como una «huelga feroz». Una tras toda, todas las refinerías están volviendo a la normalidad.

Los estudiantes de bachillerato, por su parte, esperaban la movilización de los universitarios. En vano. Las vacaciones de otoño incluso han desmovilizado a los estudiantes de bachillerato.

Por su parte, los sindicatos están muy divididos. La CGT lidera el frente de la contestación, pero reconoce que hay «una cierta tendencia» a volver a la normalidad. La CFDT, como en otras ocasiones, ha comenzado a negociar con la patronal la tradicional serie de negociaciones con las que en Francia se suele poner fin a las teatrales crisis sindicales a repetición.
Por su parte, Nicolas Sarkozy se propone promulgar hacia el 15 de noviembre la Ley que ayer aprobó definitivamente la Asamblea Nacional, poniendo fin a un largo y bizantino proceso legislativo.(ABC de España)