Una jornada de violencia azotó a Jalisco. Nueve policías resultaron muertos en una emboscada y una decena resultó herido; además otras cinco personas, entre ellas dos niños de tres años, resultaron lesionados al detonarse dos granadas de fragmentación en una casa.

Cerca de la presa Chilatán en la comunidad de El Terrero, del municipio de Jilotlán de los Dolores, fue escenario de una emboscada en contra de policías estatales, un convoy de sujetos fuertemente armados arribaron rafagueando a los uniformados, no les dieron oportunidad de desenfundar sus armas.

La Secretaría de Seguridad Pública reportó la muerte de nueve elementos, otros diez lograron salvar la vida, aunque resultaron heridos, pero también se reporta a un policía desaparecido.

Tras recibir llamadas anónimas que alertaban de la presencia de células delictivas, un grupo de 20 elementos de la Policía Rural realizaban un patrullaje en la región sureste de Jalisco, a bordo de cinco unidades cuando fueron agredidos por los delincuentes que iban en por lo menos diez camionetas de lujo y portaban armas AK-47, R15 y lanzagranadas calibre .40.

Los agresores huyeron rumbo al estado de Michoacán, mientras que los policías heridos fueron trasladados en helicóptero a un hospital de Ciudad Guzmán.

La dependencia envió un boletín informativo al cierre de la edición, en el cual  se informaba que “únicamente la Policía de Jalisco había arribado a Jilotlán para prestar apoyo a sus compañeros. Ninguna corporación federal, municipal o del vecino estado de Michoacán se ha sumado a la búsqueda de los agresores y del policía desaparecido”.