Juguetón, risueño, Emilio Omam-Biyik no titubea en cuanto sabe del interés de Raúl Gutiérrez por integrarlo al Tricolor Sub-17 que competirá el próximo año en el Mundial de la categorÃa, a celebrarse en México.
“¿Para qué es para lo que me quieren?”, cuestiona resuelto. “SÃ, sà me gustarÃa (formar parte de la Selección infantil).
Aún sorprendido por el interés del director técnico del equipo Sub-17, el hijo de François Omam-Biyik -quien marcó época a mediados de los 90 con el América- comparte su disposición por sumarse a la causa mexicana y lo único que parece interponerse es una fisura en la pierna derecha.
Podrá volver a las canchas a partir de enero de 2011, de acuerdo con los cálculos que realiza el volante de contención, quien milita en el equipo Sub-17 del club La Berrichonne de Châteauroux, en la Segunda División del futbol francés.
Emilio nació en nuestro paÃs hace 15 años. Cuenta con pasaportes mexicano y francés, aunque eso no serÃa impedimento para ser considerado también por Camerún, donde su papá es auxiliar del estratega español Javier Clemente, en el representativo mayor.
“Sé que [México] es una opción, pero también está la posibilidad de Camerún, al igual que Francia, porque también tiene la nacionalidad”, expresa su padre, François Omam-Biyik, en entrevista telefónica desde Yaoundé, Camerún. “México es un paÃs que me gustó mucho; pasé momentos muy agradables, bonitos en ese paÃs. Ahora, si al chico le toca jugar con México, va a ser un honor para mÃ, pero como siempre será la decisión del muchacho. Por el momento, aún estamos lejos”, se sincera.
Con el correr del tiempo y ante la distancia forzada, por su vida en Francia, el chico olvidó un poco el castellano.
“En la escuela ya está mejorando su español, porque hasta los siete años no hablaba nada de francés, sólo español”, precisa el ex delantero de las Ãguilas. “En cuanto llegó a Francia, empezó a aprender francés y perdió un poquito el español, pero por la escuela ya empezamos a practicarlo mucho y le gusta”.
En su última estadÃa en nuestro paÃs, concretamente en Colima, “Emilio se sintió muy a gusto”. Tanto asà que su progenitor anhela vacacionar aquà el próximo año “para que él regrese a donde nació y conozca más de México”.
François comparte que el nombre del muchacho se dio en honor al ex presidente americanista, Emilio DÃez Barroso, quien encabezaba la directiva azulcrema, cuando el atacante camerunés era figura en las Ãguilas. “Junto a mi esposa, elegimos Emilio por la amistad, la relación que tenÃamos con el presidente del América”, dice el ex goleador.
“Es un nombre mexicano, en español”, subraya Patricia, madre de la joven promesa, quien detalla otro de los motivos que unen al chico con nuestra nación.
Eso sÃ, el padre aclara que no puede haber ninguna comparación futbolÃstica entre él y su hijo, dado que Emilio se desempeña en la media cancha. “Es un contención, tiene 15 años, mide 1.88 metros, es fuerte fÃsicamente, tiene muy buen golpeo y va bien con la cabeza. Tiene una buena técnica, es lo que puedo decir, pero debe trabajar mucho más para poder jugar por una selección”, promueve François, orgulloso del interés por su hijo.

























