Una nueva demanda presentada en la Corte Suprema de San Diego ha llevado a que Apple tenga que demostrar que no sabotea los iPhone 3G, esto con miras a que los usuarios adquieran a su sucesor –el iPhone 4-.

Según publica el diario español Público, la queja acusa a la firma de valerse de “la actualización del sistema operativo para los iPhone 3G a la última versión iOS4, para que los teléfonos pierdan eficacia con el objetivo de conducir a los compradores a adquirir el nuevo modelo”.

De acuerdo a expertos en tecnología de la información –añade el rotativo- “el sistema iOS4 es realmente una desactualización para los modelos antiguos y, al instalarse, deja el teléfono prácticamente inútil”.

“Lo que prometía ofrecer una compatibilidad total con todos los terminales se ha convertido –continua la queja- en una decepción para miles de usuarios”.

En ese sentido, Bianca Wofford, una demandante, ha solicitado “la devolución a todos los usuarios de los costes de sus teléfonos, además de una indemnización adicional de 5,000 dólares por daños y perjuicios”.

Como parte de la explicación que se da, una vez que se instala el iOS4 en los móviles 3G la posibilidad para volver a la versión anterior es imposible, “dejando el teléfono como una terminal prácticamente inutilizable”. (El Semanario Agencia, ESA)