La corrupción alimenta más corrupción, tiene unos hijos que se llaman soborno, y son los que se encargan de reproducirla. Tres de cada cuatro entrevistados en Saltillo considera que la corrupción en México ha aumentado. El otro piensa que sigue igual.
La corrupción se presenta en gobiernos y empresas, incluso en relaciones entre ambas. En teorÃa nos debe de preocupar más la corrupción en el Gobierno, porque se trata de nuestro dinero, de nuestros impuestos. La corrupción que se presenta en altos niveles es invisible al ciudadano común que ni se da por enterado. Le es indiferente y si se entera de ella rara vez mide el daño a su patrimonio y al bien común.
Andreski acuñó en 1968 el termino cleptócrata, ÂÂ-aunque existen desde mucho antes- para designar al gobernante de alto nivel cuyo objetivo es enriquecerse en el cargo mientras está en él. “El cleptócrata apoyará polÃticas que produzcan beneficios personales, aunque tengan como consecuencia niveles de riqueza muy bajos en la sociedad.†Es cuando el interés particular supera y entra en conflicto con el interés público. Con frecuencia apoyarán proyectos tipo “elefante blancoâ€, que tiene poco valor para el desarrollo económico.
Un estudio de corrupción en Italia reveló que muchos proyectos de construcción estaban mal concebidos, excesivamente pagados y se justificaban sólo para recibir sobornos. Los beneficios sociales eran escasos y a futuro se podrÃan sufrir costos de un trabajo mal hecho o de una excesiva deuda pública. Pero eso sólo sucede en Italia, en México ni pensarlo. Me refiero a los estudios de corrupción que detectaron esas prácticas.
Es parte de la cultura existente, hay quien está conforme mientras pueda recibir un beneficio, agilizar un trámite, tener un trato preferente o evadir la ley, vive a gusto con la corrupción. Es el que prefiere darle mordida al policÃa en lugar de pagar la multa. Se llega a confundir los términos soborno, con regalo o propina. Son los acuerdos -de los que habló Denise Dresser- que se hacen para mantener el estado actual de las cosas, el sistema de privilegios del que se benefician algunos: el clientelismo y la discrecionalidad.
Dresser dio a los saltillenses el mensaje de que falta participación ciudadana para exigir rendición de cuentas. Eso funcionará el dÃa que el ciudadano lo haga de forma organizada. El saltillense piensa que para luchar contra la corrupción hay que denunciar. En la práctica, aunque la mitad de los entrevistados dice que ha sido vÃctima de un acto de corrupción, solo el 12 por ciento de ellos ha denunciado.
Las razones por las que no denuncian son: No les hacen caso, tienen miedo a represalias, se quieren evitar problemas y no tienen tiempo. Lo peor del caso es que tienen razón. Hacen falta formas alternativas de quejarse. Otras de las soluciones que más propusieron los entrevistados fueron: Reformar y limpiar el sistema polÃtico y de los gobiernos.
Los saltillenses somos muy inteligentes, la prueba está en que otras de las soluciones mencionadas fueron: intentar ser más honestos, fomentar valores en los niños y en la sociedad, mayor y mejor educación y un cambio que comienza por la sociedad, por nosotros. Se puede romper el cÃrculo vicioso, honradez genera más honradez. Coincido con los saltillenses y Denise, en que México es cambiable, pero empezando por cada uno.
























