El Instituto Electoral de Michoacán (IEM) ha rescatado un documento de gran valía de la historia nacional y lo ha puesto a la disposición del público en general, lo que habla “muy bien” de una institución no sólo con credibilidad, sino de una que tiene un acercamiento real con la gente, de ahí que ahora sea fundamental leer y reinvestigar el texto Del púlpito a las conciencias. Un discurso panegírico de Antonio María Uraga en 1908.

 Así coincidieron en señalar el Doctor Gerardo Sánchez Díaz, presidente de la Comisión del Bicentenario de la UMSNH, y el Doctor José Herrera Peña, secretario técnico de la Comisión del Bicentenario y Centenario de la Revolución Mexicana del Poder Legislativo, en el auditorio del Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo.

 Lo anterior al presentar el libro Del púlpito a las conciencias. Un discurso panegírico de Antonio María Uraga en 1908, autoría de los historiadores Juana Martínez Villa y Ramón Sánchez Reyna, texto que edita el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) como parte de los diversos eventos que este órgano realiza en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana.

 El Doctor José Herrera Peña destacó que en este libro se puede descubrir que detrás de un discurso religioso se encontraba uno político en defensa de la nación y sus derechos. “Hay dos mensajes fundamentales, mismos que significan que detrás de nuestra nación está el rostro de Guadalupe, y nada podía atentar contra ello, hasta llegar a una Independencia”.

 Mientras que el Doctor Gerardo Sánchez Díaz resaltó que el discurso de Antonio María Uraga, expresado en la antigua Valladolid en 1808, fue con la intención de despertar una conciencia e identificación en un momento de peligro, como lo significaba el que los franceses pudiesen entrar a la península. “En este libro se puede encontrar cuál era el pensamiento criollo sobre la libertad que se requería ya desde ese momento”.

           Hay que destacar que el libro Del púlpito a las conciencias. Un discurso panegírico de Antonio María Uraga en 1908, contiene un estudio introductorio con la capitulación: 1) Oratoria sagrada en vísperas de una revolución; 2) El sermón guadalupano novohispano; 3) Un orador afamado: Antonio María Uraga; y 4) Epílogo. Así como el facsimilar del escrito original y la transcripción del mismo, ya que este texto es el único testimonio escrito por uno de los participantes de la Conspiración de Valladolid de 1809, quien emitió un discurso en pro del criollismo americano, a manera de sermón, en el Convento de Nuestra Señora de la Merced en la Ciudad de Valladolid (hoy Morelia) el 12 de noviembre de 1808.
 María de los Ángeles Llanderal Zaragoza, presidenta del Instituto Electoral de Michoacán (IEM), señaló que con esta obra se persigue mostrar la implicación e influencia del sermón religioso en la ideología y conciencia cívica de nuestro pueblo, previo a la Independencia.

 “Resulta interesante el planteamiento que se hace en este libro, respecto de la influencia que pudieron tener los discursos de notables religiosos en el proceso de Independencia de nuestro país, y la utilización del púlpito como espacio propicio para el ejercicio de la opinión pública y la publicidad”, detalló Llanderal Zaragoza.
 La autora Juana Martínez Villa, Maestra en Historia, puntualizó que “el púlpito permitía una comunicación directa con las corporaciones que asistían a la ceremonia, pero también con los vallisoletanos comunes que podían hacerlo. El espacio sagrado que servía de escenario para la alocución del sermón se convertía de esta manera en un terreno por demás fértil de intercambio cultural”.
 Mientras que el coautor historiador Ramón Sánchez Reyna destacó que en el caso concreto del sermón “debemos preguntarnos qué impacto tenían las capillas de barrio como espacios de socialización y discusión de ideas, pues el mensaje escuchado desde el púlpito debió asimilarse durante el resto de la ceremonia religiosa, pero además debió comentarse en las afueras del recinto, incluso comunicarse con otras personas que no precisamente hubiesen estado en la ceremonia”.Â