El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.

José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano

Durante muchos años hemos apreciado que en el proceso de la elaboración, discusión y definición de las leyes que conforman el sistema fiscal del País, los que participan en él, hacen señalamientos de que es muy necesario que se realicen cambios e incluso hablan de que es imperativo tengamos una Reforma Hacendaria (que incluye el aspecto fiscal).

Respecto a los cambios y/o reformas existen diferentes visiones, que van del extremo de la sobreprotección a los propietarios del capital en detrimento de la clase media y de los pobres, otra que se solucionen los problemas de pobreza mediante subsidios para personas de escasos recursos, y que se sobreproteja a los trabajadores (pero en la realidad  a los que pertenecen a los grandes sindicatos).

En fin, respecto a las voces que se escuchan observamos que todas pretenden la existencia de un sistema que proteja ya sea los intereses de grupo, de clase social o de clase política a la que pertenecen.

Al analizar las propuestas de los diferentes “grupos”, se puede decir que la gran mayoría van en el sentido de que se den cambios para no cambiar en lo que les beneficia y de que los incrementos impositivos los paguen otros. En consecuencia no se percibe que tengan como objetivo primordial el bien supremo de la Nación, y que se propicie  el desarrollo que beneficie a todos los mexicanos.

Por lo que en caso de que  los diferentes grupos continúen como hasta ahora de solo querer proteger sus intereses, se puede decir que México está muy lejos de que se logre una verdadera Reforma Hacendaria, que sea resultado de estudios realistas de las posibilidades contributivas de los diferentes sectores socio-económicos y de las demandas de la sociedad mexicana.
Se espera, que antes de que se tenga una severa crisis económica y de finanzas públicas los empresarios, los trabajadores, los actores políticos, los líderes sindicales, los contribuyentes y los gobernantes, lleguen a un “Gran Acuerdo” para que logre un verdadera Reforma, como ha sucedido en otros países, como por ejemplo en España, en que se dio el Pacto de Moncloa, que fue fruto de un esfuerzo de dialogo, de reconocimiento del otro, esfuerzo de superación de rencores y que gracias al arbitraje sutil del responsable de la política del país se limaron asperezas y desencuentros, tal como en su momento lo señalo Felipe González.
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Por ultimo, me permito dejar para reflexión un pensamiento de Noam Chomsky que dice:
“Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces hay una posibilidad de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor. Esa es tu alternativa”.