Christian Giménez respondió en el momento mas importante al Cruz Azul. El mediocampista argentino resolvió el juego de ida con un gol que coloca con un pie en la semifinal a los Celestes, luego de ganar el juego de ida 2-1 a los Pumas en el Estadio Olímpico Universitario.

Y es que ni la garra de los felinos, que en ningún momento dejaron de pelear ni el incondicional apoyo de la afición auriazul que abarrotó el inmueble para alentar a su equipo, lograron evitar que Chaco se echara al equipo de la Noria a la espalda con un gol de fantasía y colaborar con un tiro libre que terminó por desviar el central Cervantes para vencer a Bernal.

El jugador argentino más costoso para la institución azul en los últimos años, dio su mejor partido desde que llego al club para sepultar las esperanzas universitarias.

Sin dar un gran cotejo, pero con la contundencia de dos disparos que batieron a Sergio Bernal, Giménez dio la primera estocada para que los cementeros lleguen a las semifinales.

En el primer tiempo realizó lo inimaginable. El argentino sacó un disparo de una distancia que superaba los tres cuartos de cancha.

Con potencia y colocación, el misil entró pegado al palo derecho del veterano guardameta que sólo observó la trayectoria del esférico, que tras el desvió de Cervantes, provocara el primer tanto de los azules.

Era el empate del encuentro, pues minutos antes Dante López aprovechó un balón que le quedó a merced cerca del punto penal y de primera intención golpeó el esférico para dar la ventaja momentánea al conjunto universitario.

El remate de fantasía

Pero lo mejor de la noche estaría por llegar. Lo que realizó Chaco Giménez a los 20 minutos de la parte complementaria lo puede firmar cualquier killer de clase mundial del planeta.

Después de que la zaga defensiva de los Pumas despejará un centro a su área, el balón rebotó al sitio que ocupaba Giménez, que sin pensarlo prendió el balón de aire para incrustarlo cerca del palo izquierdo de la cabaña de Bernal, que voló para adornar más la jugada.

Ni el propio Chaco daba fe de la maniobra que había realizado. El argentino salió disparado al balón de tiro de esquina más cercano a los pocos seguidores azules que se dieron cita en Ciudad Universitaria y como muestra de su agradecimiento, festejó con ellos con las manos en el aire y gritando una y otra vez la palabra mágica del futbol: gol.

Luego del segundo tanto de los celestes, los locales intentarón emparejar los cartones pero, con más ganas que estrategia, sus intentos fueron en vano.

Incluso los defensas y líderes del equipo universitario, Darío Verón y Marco Antonio Palacios se agregaron al ataque para conseguir el gol en los últimos minutos que les dejara una desventaja menor para el juego de vuelta.

Los últimos 15 minutos del encuentro se disputaron en el terreno visitante, pero una actuación del guardameta José de Jesús Corona, quien corto un par de centro y salió valiente en tres mano a mano con los delanteros felinos para evitar el segundo gol de los locales, detuvo los ataques.

Giménez y Corona, los culpables de la victoria celeste se fundieron en un abrazo y festejaron con los pocos seguidores que los apoyaron en Ciudad Universitaria.

Con una sonrisa y entre bromas caminaron hacia los vestidores, conocían que el primer golpe estaba dado.

Parece, al menos en la teoría, que lo que va a ocurrir el próximo sábado en el Estadio Azul es mero trámite. Lo único que le quita el boleto a las semifinales es una derrota por dos goles y si eso sucede, los Pumas habrán logrado un milagro.

Un par de datos clave: Cruz Azul suma ocho triunfos de ocho partidos en casa; Pumas apenas tiene un triunfo en todas las visitas que realizó en el campeonato. Todo parece liquidado.