Como una verdadera novela de sufrimiento inacabable, así se puede describir a la perfección la historia de Cruz Azul en los últimos años. Los Pumas se metieron a la cancha del Estadio Azul para conseguir la hazaña, mantener los ‘fantasmas’ azules y ganar por 2-0 con lo que obtuvieron su pase a las Semifinales del Apertura 2010.

La garra y la intensidad con la que los Pumas encararon el partido contrastaron con la apatía, ineficacia y equivocada forma con la que los celestes saltaron al terreno de juego. A lo largo de los 90 minutos, todos los problemas, errores y mala suerte que Cruz Azul no tuvo a lo largo de la Fase Regular, aparecieron para destrozar un excelente campeonato y hundir en la tristeza a miles de aficionados cementeros.

De nueva cuenta el convencimiento estuvo del lado de los auriazules, quienes a base de un buen futbol lograron maniatar a su rival durante todo el partido. Cruz Azul por su parte nunca se sintió cómodo en su cancha, aceptó un gol apenas al inicio del partido, perdió un hombre por expulsión y regaló un penal en el momento que no podía hacerlo.

La historia se repitió. Cruz Azul queda eliminado, lejos de una nueva estrella, y verá lo que resta de la Liguilla en casa, mientras que Pumas con el corazón que lo caracteriza está más vivo que nunca.

EL PARTIDO

Trepidante inicio de partido, el vértigo y la adrenalina que se sentía en las tribunas del Estadio Azul descendió hasta el rectángulo verde para llenar de emociones los primeros minutos del partido. El saque inicial fue apenas el pretexto perfecto para originar el primer ataque celeste y con ello el primer tiro de esquina del encuentro.

Fue ahí cuando Guillermo Vázquez, timonel aurizazul, pegó el primer grito para su escuadra, aunque más que un grito pareció ser un rugido, pues la defensiva no sólo defendió bien el ‘corner’, sino que prácticamente comenzó con el ataque que terminaría por meterle suspenso a la eliminatoria.

Martín Bravo tomó una pelota en media cancha y la llevó pegada al pie hasta tres cuartos, en donde con un movimiento de cintura impresionante se quitó a Fausto Pinto y se acomodó la pelota a la pierna derecha para meter su disparo y colgar el balón en el ángulo superior izquierdo de la cabaña defendida por Corona. No se habían ni cumplido 120 segundos de partido y los Pumas estaban de nueva cuenta en la pelea.

A los 15’ una serie de rebotes aéreos dentro del área celeste terminaron por caer en la cabeza de Dante López que recentró para Martín Bravo, quién metió un cabezazo con dirección de gol -de esos disparos que se gritan antes- pero que no cuentan con la inesperada aparición del héroe. En esta ocasión fue Alejandro Castro. En la línea de gol el defensor celeste se levantó para rechazar la pelota y terminar con el peligro.

Los Pumas seguían pareciendo esa bestia incontrolable, inesperada y que te mata cuando menos te lo esperas. El embate de la ofensiva universitaria era incansable y tenía en el argentino Martín Bravo a su hombre más inspirado y con la motivación a tope. Cruz Azul, era todo lo contrario, un equipo confundido, sin objetivo y completamente alejado de su mejor arma, la posesión de la pelota.

Sin embargo, ese gesto de heroicidad no cambiaba de color. Alejandro Castro seguía siendo el héroe celeste que mantenía vivas las ilusiones de millones de cementeros, cuando de nueva cuanta sacaba una pelota en la última línea para mantener la respiración de los azules y ahogar el delirio aurizaul.

Pero la debacle cementera aún no se detenía y parecía ser un tobogán sin fin. Meza tomó la primera decisión drástica por obligación. A los 27 minutos tuvo que sacar del terreno de juego al Capitán, Gerardo Torrado, quien se fue lesionado. 

Por si faltaba más, la suerte, aquella que había estado de la mano del equipo celeste a lo largo de la temporada, parecía cobrarle factura y darle la espalda por completo, pues Alejandro Vela se lesionó la rodilla izquierda en una jugada en la que piso mal el terreno de juego y tuvo que salir de cambio; además de la forma poco inteligente con la que Horacio Cervantes se hizo expulsar.

El defensa central ya estaba amonestado cuando tiró una patada artera sobre la cabeza de Martín Bravo para ganarse la segunda amarilla y dejar a los suyos con 10 ante el panorama más obscuro de Cruz Azul en el Apertura 2010.

Para la segunda mitad el ‘Ojitos’ tuvo que improvisar. El entrenador celeste colocó a Castro como central y metió a Rogelio Chávez para defender por la banda derecha; todo estaba claro, Cruz Azul apostaba por una genialidad del ‘Chaco’, una definición de Villa o un latigazo de Aquino.

Poco a poco el conjunto universitario fue teniendo más tiempo la pelota, los celestes se veían cada vez más cansados y la presión era tanta que su hombre más adelantado era Emanuel Villa, que ni siquiera llegaba al círculo de la media cancha.

Tarde o temprano llegarían las oportunidades. Fue hasta el 65’ cuando a través del disparo de media distancia Pumas encontró su mejor oportunidad hasta ese momento. Un rechace en el área celeste quedó a merced de Israel Castro, quien empalmó la pelota de pierna derecha con dirección a portería, pero la mano salvadora de Corona apenas rasguñaba el esférico para mandarlo por encima.

Justo en ese tiro de esquina Pumas tendría su aproximación más peligrosa en la segunda parte. Leandro Augusto cobró a primer poste para que apareciera ‘Pikolín’ Palacios con un remate de cabeza que pasó zumbando el poste derecho de la portería celeste. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido un momento al igual que el corazón de los miles de aficionados cruzazulinos.

Sin embargo, aún faltaba el clímax de la tragedia celeste. A los 83’ Néstor Araujo terminaba por destrozar una temporada completa, el canterano cementero cometió una clara mano en el área que fue bien calificada por el árbitro con un penal.

Tendría que ser un hombre por el que corría sangre azul, un hombre que conoce a profundidad el sentimiento celeste y que esta noche lo hundió y lo reventó con una patada. Juan Carlos Cacho cobró la pena máxima de forma excelsa para darle el pase a Semifinales a Pumas y mantener al sufrimiento azul.

ARBITRAJE

Marco Antonio Rodríguez tuvo un buen arbitraje en un partido que fue bravo durante los 90 minutos. El nazareno expulsó de buena forma a Horacio Cervantes luego de una doble amarilla, aunque queda la duda que en la segunda amarilla pues el golpe a Bravo  debió ser roja directa. Además no tuvo problema en marcar un penal claro en un momento fundamental del partido.