Análisis a Fondo
Los economistas gubernamentales han venido manifestando gran optimismo frente al “buen†comportamiento de las variables económicas de México, que apuntan a un crecimiento relativamente notable.
Sin embargo, como lo ha advertido la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la desaceleración del comercio internacional y, particularmente, de los mercados estadounidenses impactarán negativamente la marcha de la producción de bienes y servicios y el producto interno bruto, asÃ, crecerÃa sólo de 3.5 por ciento.
Después de una etapa de crisis, la economÃa de México retomó este año el camino del crecimiento. Los econometristas de La SecretarÃa de Hacienda y Crédito Público, del Banco de México (banco central) y del Instituto de EstadÃstica, GeografÃa e Informática (INEGI) prevén que concluya el 2010 con un 5% de incremento, pese a que el más importante socio comercial de los grandes empresarios mexicanos, Estados Unidos, no tendrá una recuperación total. Pero. Siempre hay peros en lo que se refiere a los pronósticos de los gurúes: el economista de la OCDE, Jeff Dayton, dijo que, aunque el desempeño de México se consolida, la incertidumbre de la economÃa estadounidense se reflejará en las exportaciones mexicanas (ventas externas), pese a la diversificación de sus exportaciones hacia otros paÃses, la cual resulta aún insuficiente. “Con una estructura productiva bien diversificada, la dependencia del mercado estadounidense ha sido un gran problema para México, a lo que se une el desempleo. Estos son los principales caminos por recorrer”, de acuerdo con el diagnóstico de la OCDE.
La Organización, manejada por el mexicano José Ãngel GurrÃa Treviño, veterano en las lides de los gobiernos neoliberales mexicanos, además de insistir en la necesidad de reducir los subsidios energéticos, recomienda al gobierno de Felipe Calderón asumir una posición fiscal prudente, que permita al aparato obtener mayores ingresos y depender menos de los recursos de la venta de petróleo, sector que comienza a mostrar una declinación en su producción. Pese a que el ritmo de crecimiento de la economÃa mexicana será menor en 2011, otros indicadores como la tasa de desempleo y la inflación, presentan mejores perspectivas para ese periodo, según Dayton. La tasa de desempleo en México, al cierre de este año, debe ser de 5.2 por ciento, lo que representará casi 2.4 millones de personas excluidas del mercado laboral, de acuerdo con la OCDE, la cual prevé que, para el 2011 y el 2012, esta variable disminuya a niveles de 4.6 y 4.1 por ciento, respectivamente. La inflación, por su parte, finalizará el actual ejercicio fiscal en 4.1 puntos porcentuales, mientras que para el próximo año la OCDE espera que baje a 3.8 por ciento.
Estos pronósticos, tanto de los economistas gubernamentales como de los expertos de la OCDE se refieren a la marcha de la macroeconomÃa. Sin embargo, para los trabajadores tanto el presente como el futuro son menos optimistas: ridÃculos salarios, ni justos ni remuneradores, principalmente; empleos de mala calidad no han permitido abatir los niveles de pobreza y desigualdad y la justicia social no se ha alcanzado (los ideales de la Revolución de 1910, cuyo centenario acaban de celebrar este 20 de noviembre siguen vigentes, como lo aseguró el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, una de las voces más autorizadas.
Los dirigentes del paÃs a tendrÃan que decidirse a dar un gran salto para que México deje de ser la nación de la desigualdad, como la bautizó el barón Von Humboldt, y conducirlo a la equidad, la solidaridad y la justicia, que se ven en la cola de un venado, más cuando se aplican polÃticas que privilegian al capital sobre la fuerza de trabajo. De acuerdo con el doctor Narro Robles, pese a que en algunos sectores abunden los empecinados en seguir una ruta que conduce al mismo sitio, es tiempo de emprender un nuevo proyecto nacional mediante reformas de fondo. Los “gobernantes†mexicanos tienen que dar un gran salto para dejar atrás la desigualdad y hacer de México una nación menos inequitativa. Por lo menos, aunque debiera ser más equitativa. Los derechos sociales para todos los mexicanos son, hoy por hoy, una condición básica para avanzar hacia el paÃs democrático, próspero y equitativo. Pero no basta con que dichos derechos existan en las leyes; es preciso que se concreticen, y esto no ocurre ni ocurrirá en tanto los gobiernos continúen privilegiando sólo a los detentadores de los grandes medios de producción y particularmente a los grandes inversionistas extranjeros. Muchos de los problemas de México no podrán ser resueltos si no se llevan a efecto reformas de fondo, sin que se imagine un rumbo distinto y sin que se trace un nuevo proyecto nacional, advierte con razón el rector de la máxima casa de Estudios mexicana.
La lucha armada estalló cuando los reclamos democráticos de Francisco I. Madero, el lÃder de la Revolución mexicana, coincidieron con la ausencia de espacios para la participación polÃtica, con la injusticia social que afectaba a los trabajadores del campo y la ciudad y con el descontento por la concentración de la riqueza. Pero a 100 años de distancia, la situación no es muy distinta. La justicia social prometida es absolutamente incompleta.
Es parte de la deuda social no cubierta por los gobiernos. Los programas emanados de los gobiernos (llamados) de la Revolución (los emanados del Partido Revolucionario Institucional; no los de los dos gobiernos del de Acción Nacional, que no de ninguna manera puede calificarse de revolucionario), no han logrado disminuir la desigualdad que desde siempre caracteriza a la sociedad mexicana. La mitad de la población vive en condiciones de pobreza, la situación de los indÃgenas es oprobiosa, millones de jóvenes no estudian ni trabajan y, en 2010, existen 6 millones de analfabetas (cifra muy similar a los 8 millones que habÃa antes del inicio del movimiento armado). Asà que nadie debe irse con la finta del optimismo irracional. El crecimiento esperado de la macroeconomÃa sólo beneficia al capital. La fuerza de trabajo mexicana continúa excluida de tales prebendas del mercado capitalista.
Reportero de Excélsior, renunció junto a Julio Scherer para fundar Semanario Proceso. Ha colaborado en: El Financiero, El Universal. analisisafondo.blogspot.com. [email protected]
























