ESCRITORIO DEL EDITOR.

Finalmente fue dado a conocer a los miembros del Consejo Universitario por parte de la Comisión de Rectoría de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, el Reglamento propio de dicha Comisión, el cual fue reformado y adicionado el pasado día 4 de noviembre.

El documento que gentilmente me obsequió uno de los interesados en ser nombrado Rector de la Casa de Hidalgo, no tiene fecha de creación, tampoco indica que parte del mismo fue reformado o adicionado.

Me quiero referir a dicho Reglamento en virtud de su importancia y trascendencia en la vida de los universitarios, este cuerpo normativo, la Ley Orgánica y el Estatuto Universitario curiosamente aún vigente, es todo con lo que se cuenta para llevar a cabo el mecanismo del nombramiento del próximo Rector de nuestra Universidad Pública en el Estado.
Este conjunto de normas es con lo que contamos los universitarios y la Comisión de Rectoría para llevar a cabo su encomienda y en base a las mismas el nombramiento se llevará a cabo.

Si, en efecto, es un mecanismo anacrónico, fuera del contexto actual, pero es lo que tenemos, esta coyuntura nos debe permitir a los universitarios a llevar a cabo una reforma al marco jurídico universitario, pero lo he dicho ya en varias ocasiones, lo importante es el respeto a las normas jurídicas.

Puedo señalar que desde el año de 1857, el poder constituyente estableció mecanismos de protección de los derechos fundamentales del hombre en nuestra Constitución Política, durante muchas decenas de años no se respetaban esos derechos en el país por la clase gobernante, es entonces en la penúltima administración de la familia revolucionaria, que por la necesidad de ser reconocidos en el ámbito internacional y para ser socios comerciales de diversas potencias extranjeras, el gobierno federal se supeditó al respeto de dichas garantías, se inicia con la transición democrática, el respeto a la libertad de expresión y se crea finalmente en el año de 1992 la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Tuvo que suceder esto en un momento determinado en nuestro país, ¿por qué no tener un momento de esta naturaleza en nuestra querida universidad?, es conveniente y necesario que trabajemos, que como universitarios aportemos desde nuestra trinchera con un solo objetivo, el bien común de los nicolaítas, de sus empleados profesores, de sus empleados administrativos y en general de todo aquel que dependa de la Universidad Pública, especialmente de sus estudiantes.
¿Qué podemos hacer?, por ahora, respetar las reglas establecidas, el nombramiento se llevará a cabo, debemos crear un modelo de marco jurídico al contexto del siglo XXI, aportando ideas, sumando esfuerzos tendientes a satisfacer el objetivo de la Institución, que finalmente es la de llevar la educación al pueblo.

Necesitamos una Universidad sólida, necesitamos que el nombramiento recaiga en el hombre y por que no, en la mujer que tenga una trayectoria limpia de trabajo por la institución, que sea una persona que tenga la experiencia de trabajar no por un grupo de personas en particular, sino por la generalidad, no para servirse así mismo, sino para servir a los demás.
Las personas que aspiran hoy ya todos sabemos quienes son, esperemos que los integrantes de dicha Comisión tomen la mejor decisión y se respete.