El “Síndrome de Peter Pan”; cada vez más común, no sólo en México sino en el mundo entero se apodera de los jóvenes treintañeros que se niegan abandonar las casas de sus padres por temor a hacerse responsables de sus gastos y adquirir las obligaciones propias de la edad por lo que los especialistas aseguran que las personas que se niegan a abandonar “el nido” sufren de una eterna adolescencia negándose a crecer.

Así, los 30 son los nuevos 20 para ellos. Para muestra, en México, cinco de cada 10 jóvenes de 30 años en adelante no piensan en buscar una casa propia pues se sienten a gusto viviendo con sus padres mientras que tres de cada 10 decidieron independizarse pero terminaron por volver al hogar de sus progenitores.


En Estados Unidos, existen cerca de 18 millones “adolescentes eternos” de entre 18 y 34 años que se niegan a abandonar a sus padres ya sea por la incertidumbre económica, por soledad, porque quieren seguir estudiando antes de conseguir un empleo o por mera comodidad que les brinda el hogar paterno.

De acuerdo a la pedagoga Claudia Hernández Carrillo, el conocido “Síndrome de Peter Pan” no está aceptado como enfermedad en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales pero los especialistas sí lo reconocen como un tipo de neurosis. Dicho trastorno se caracteriza por los aspectos de inmadurez social y psicológico que experimenta quien lo padece además de estar acompañado de disfunciones sexuales en algunos casos.

En España, la crisis económica mundial es otro de los factores clave que hace que los jóvenes no piensen en independizarse sino hasta los 29 años como lo dio conocer la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) pues tan sólo el 46.8 por ciento de los chicos de entre 25 a 29 años ha abandonado el nido mientras que el resto no puede permitírselo pues la tasa de desempleo juvenil alcanza el 52 por ciento.

El problema con estos jóvenes es que sus padres los consienten tanto como pueden como asegura Hernández Carrillo pues les lavan la ropa, se las planchan, les hacen de comer y los hacen dependientes. “Son adultos que ya pasan de los 25 años pero se siguen comportando como adolescentes que sin responsabilidad alguna en el hogar generalmente desarrollan carreras profesionales exitosas”.

El caso preocupa a los especialistas que incluso se han escrito libros sobre el tema como “El País de Nunca Jamás” del autor Omar López Mato que considera que los jóvenes viven una especie de bulimia social sin objetivos ni vocaciones claras y pasan su juventud deambulando por universidades y demás centros de estudios.

El papel de los padres es esencial pues de acuerdo a Hernández Carrillo, es normal que éstos sientan tristeza o temor cuando sus hijos se van de casa pero deben dejarlos que inicien una vida independiente tanto en el plano afectivo como el económico. Sin embargo, debemos entender también que en ocasiones la independencia de los hijos coincide con la etapa de menopausia de la madre y el retiro laboral de los padres por lo que el “síndrome del nido vacío” también afecta a los padres, especialmente a las mamás porque creen que su trabajo más importante ha terminado, no obstante, la mayoría supera esta etapa entre 18 meses y dos años después.