En tribuna del Congreso de Michoacán, la diputada Lourdes Torres Vargas expresó que “desde hace siglos, las mujeres han sido víctimas de la violencia por una condición natural, que por sí misma muchas veces impide enfrentar o resistir las agresiones; pero sobre todo sufren las costumbres sociales que marginan y crean estereotipos, determinando funciones para las que se supone están destinadas socialmente, lo que sin duda ha resultado en las más crueles prácticas sistemáticas, que van desde la violencia física o psicológica usualmente vivida en el propio hogar, hasta a abusos como la trata y la prostitución”.

De esta manera, la legisladora panista explicó que “en realidad sobran muestras de prácticas violentas ejercidas contra las mujeres a lo largo de la historia; por ejemplo, los embarazos contra la propia voluntad, el abandono o  agresión por honor, el sometimiento, la discriminación educativa, el confinamiento a las labores del hogar, la dependencia económica, la coacción psicológica en el entorno familiar y social, entre muchas otras”.

Lamentablemente, dijo, “esas prácticas no se quedaron en la historia ni han desaparecido; por el contrario, han perdurado hasta nuestros días, en nuestras familias, en nuestras comunidades, pero sobre todo en nuestra forma de pensar”.

“Tan han perdurado, que muchas ocurren incluso en las instituciones públicas y privadas de nuestra sociedad, donde salvo algunas excepciones, son frecuentes y sistemáticas las prácticas de discriminación y acoso laboral, los salarios disminuidos, el despido por embarazo, la no contratación por maternidad, la falta de asistencia social o la restricción de posibilidades para acceder a funciones de jerarquía directiva”, señaló.

Manifestó que “esta situación que aún nos rebasa a pesar de vivir en una época en la que se dice que hemos dejado los dogmas y en la que se supone la humanidad ha evolucionado hacia el imperio de la razón, en realidad nos recuerda que seguimos siendo víctimas de nuestros instintos más primitivos”.

Destacó que “algunos de estos señalamientos los podemos ver reflejados en estadísticas realizadas por organizaciones civiles como “Mujeres Hoy” o “El Porvenir”, en las que se informa que, en la última década, aproximadamente un millón de mujeres buscaron tratamiento médico urgente  debido a lesiones causadas por maltrato doméstico”.

Igualmente, recordó que “una de cada cinco mujeres sufre violencia de pareja actualmente; una de cada tres ha sufrido violencia de pareja alguna vez en la vida; dos de cada tres mujeres han sufrido violencia alguna vez; más de medio millón de mujeres en el ámbito urbano fueron amenazadas de muerte por sus parejas”.

Aseguró que si bien es cierto que se podrían citar más datos y cifras, “no es suficiente repetirlo año con año en tribuna ni tampoco basta un día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, ya que carece de todo sentido su reconocimiento ante la sociedad si persiste su abandono en la intimidad y prevalece una total indiferencia ante la explotación del género femenino en los medios, en los productos del supermercado, en los espectaculares de las calles, en los eventos públicos como el que hoy aquí celebramos y muchas formas más de indiferencia que, al final, se traducen en silenciosa complicidad”.