Al inaugurar la planta de biodiesel de Tapachula, en Chiapas, con lo que se abastecerá de combustible al sistema de transporte público, el presidente Felipe Calderón también estrenó la nueva flota de los llamados camiones tapachultecos y se animó a conducir casi dos kilómetros hacia el aeropuerto y transportar a toda su comitiva, incluido el gobernador Juan Sabines.

Luego de anunciar que en la próxima Conferencia de las Partes Sobre Cambio Climático en Cancún, el gobierno de Chiapas aportará el combustible para el transporte de los casi 20 mil visitantes, el presidente Calderón no se conformó con dar el banderazo de salida al nuevo tapachulteco -de los 136 que entrarán en circulación- e invitó a sus acompañantes, incluidos funcionarios de gobierno y la prensa- a abordar el camión, dejando sus camionetas en la planta de biodiesel que es la primera en México y en la que la adminstración estatal invirtió 21 millones de pesos y la federal 15.

El biodiesel se generará a partir de la planta comúnmente conocida como piñón y a los campesinos que la cultiven se les apoyará con entre seis y ocho mil pesos por hectárea.

Ahí el presidente aseguró que el mundo debe seguir el camino del desarrollo limpio y sustentable porque quien siembre dicha planta será también “menos pobre” y se emitirá hasta 78 por ciento menos bióxido de carbono.