Disparos ocasionales rompÃan la tensa calma el sábado por la mañana y vehÃculos blindados se disponÃan a atravesar barreras y barricadas en el barrio pobre más peligroso de RÃo de Janeiro, mientras fuerzas de seguridad de alistaban para lanzar el asalto final a la favela, considerada como refugio de narcotraficantes.
La policÃa ha intensificado sus acciones contra los traficantes de narcóticos, a quienes considera responsables de la oleada de violencia que ha aterrorizado en la última la semana a los habitantes de la ciudad.
Los soldados y policÃas dedicaron la noche a obstruir las 44 entradas al complejo de Alemao, un conjunto de al menos 12 comunidades donde se han refugiados capos del narcotráfico después de que las fuerzas del orden ocuparan barrios pobres que eran sus centros de operaciones.
El gobernador de RÃo de Janeiro, Sergio Cabral, ha reiterado que romperá la columna vertebral de las pandillas narcotraficantes quitándoles territorios en los que han sentado sus reales y donde actúan con impunidad en los barrios pobres de la ciudad.
La policÃa emprendió sus acciones hace dos años en los barrios pobres, en 13 de los cuales ha reimpuesto el orden.
Los narcotraficantes han respondido a la acción de las fuerzas del orden con la actual ola de violencia que ha incluido ataques a autobuses y automóviles. Casi 100 vehÃculos han sido incendiados.
Las fuerzas policiales ingresaron el jueves en Vila Cruzeiro para convertirla en la 14a comunidad en la que es restablecido el orden.

























