La Final norteña se consumó y Monterrey regresó a esta instancia sólo 12 meses después de su último título, pero a diferencia de hace un año, el festejo fue agónico y no se desató sino hasta la recta final.

Corría el minuto 88’ del partido cuando un error de Marco Palacios dejó solo a Suazo frente a Bernal para anotar el 1-0 que sentenció el pase Rayado, que echaba por la borda la esperanza de Pumas de repetir la hazaña ante Cruz Azul. Monterrey se ponía al frente ya no sólo por su posición en la Tabla y Neri Cardozo remachó la obra con un tanto al 92’.

La Pandilla logró en cuatro minutos lo que no pudo hacer en los 178 previos, y con global de 2-0 dejó atrás una racha de tres empates en la Liguilla, para eliminar a un equipo capitalino que jugó con el corazón pero que acabó sentenciado por la mayor contundencia de su rival.

El cuadro de Vucetich llevó al máximo la paciencia y pese a jugar con fuego salió bien librado para disputar su quinta Final en siete año, y vengar la afrenta de la Final ante Pumas del 2004.

De esta forma Rayados se medirá al Santos en la serie por el título, iniciando en Torreón, y finalizando en la cancha del Tec.

EL PARTIDO

Monterrey salió con una actitud distinta a la del jueves en CU, aunque con un planteamiento similar que acabó replegando para defender.

Vucetich se g

uardó a Neri Cardozo y le apostó a William Paredes para desdoblar por la izquierda, pero con pocas llegadas para dar tranquilidad a su gente.

Pumas, por su parte, sabía que sólo necesitaba una jugada afortunada y con el 0-0 pareció cómodo, esperando el gol que les diera el reloj a su favor.

Y así transcurrieron las jugadas de un duelo tenso, de poca claridad y donde las uñas se consumieron ante los nervios.

Pumas fue el primero en dar el aviso de peligro en un remate de Martín Bravo al 20’, que Orozco mandó con apuros a tiro de esquina.

Pero los universitarios también fueron escasos en su ofensiva, careciendo de dinamita para aprovechar la mayor tenencia del esférico.

La Pandilla fue más efectiva en sus desdobles y al 31’ Paredes hizo la pelota chiquita por la izquierda y mandó un centro para Aldo, quien le bajó el esférico a Suazo para que disparara desde la media luna y el remate salió apenas desviado de la meta.

El novato Hiram Mier

dio un nuevo aviso al 37’, en un tiro de esquina que cabeceó a las redes, pero que Velarde reventó en la línea.

Monterrey ganó confianza en su propuesta y al 40’ Suazo hizo la jugada individual y logró abrir para Paredes, quien le devolvió un centro al área, pero el cabezazo del andino se fue agónico rozando el poste por afuera.

Ya el equipo de Vucetich cocinaba un mejor accionar, pero en la última jugada del primer tiempo perdió a Luis Pérez por lesión y para el complemento todo fue diferente.

Ya con Jesús Zavala en el medio, el plantel asumió una postura más conservadora, esperando a unos Pumas que lentamente empezaron a adelantar filas, hasta volverse dueños de las acciones.

Pero los felinos sólo atinaron a merodear el área regia, sin atinar a la jugada de desequilibrio.

Monterrey pasó muchos minutos sin salir al frente, pero cuando lo hizo apareció casi efectivo, como al 71’, cuando Ayoví c

entró por la izquierda y De Nigris bajó el balón en el área y tras un recorte a Velarde jaló del gatillo, pero el portero Sergio Bernal milagrosamente desvió a córner.

Ya el duelo estaba cantado para un final dramático y en el todo o nada Pumas comenzó la lluvia rabiosa de balones al área, poniendo de nervios a la tribuna.

Y fue así que al 88’ en un rebote defensivo, ‘Pikolín’ Palacios se resbaló al intentar despejar y Suazo enfiló solo casi desde el círculo central, para recortar a Bernal y definir de zurda el gol que acabó la incertidumbre del nuevo aspirante al título.

La tribuna explotó viendo al equipo enfilarse a la hazaña y Pumas se desmoronó sabiendo que requería de dos goles en unos minutos, misión por demás complicada.

Producto del desconcierto, al 92’ Cardozo se subió a la motocicleta por la izquierda y se llevó a Leandro por velocidad para llegar al área donde le tocó a Suazo, que falló ante la barrida de Velarde, pero para fortuna el balón quedó muerto para que el mismo Cardozo lo reventara a las redes en la jugada que finiquitó todo.

La tribuna enloqueció y La Pandilla se fundió en abrazos con su banca, mientras Marco Rodríguez decretaba el final sin dar oportunidad de reanudar.

EL ARBITRAJE

Bueno de Marco Rodríguez, quien no influyó en las acciones, pero puso muy arriba el criterio de sus tarjetas. Al minuto 7 amonestó en una jugada sin trascendencia a Palacios, pero después en acciones del mismo corte no se animó a sacar la segunda amonestación.