POR LA ESPIRAL
-Atención médica para extranjeros
-Turismo internacional, todo para ellos
México es un paraÃso para los extranjeros gracias a que la polÃtica tiene un cariz peculiar: a los foráneos se les brinda lo mejor y más barato y los naturales pagamos por ellos el doble, padecemos restricciones, negativas, accesos limitados y carteles de “nos reservamos el derecho de admisiónâ€.
 Conozco varios mexicanos que han padecido la groserÃa en hoteles en Playa del Carmen de negarles la entrada por ser exclusivos para turismo extranjero. “Tiene que ser europeo para ingresar aquÃâ€, es una respuesta común en nuestro propio territorio. No hay un trato recÃproco ni dentro ni fuera del paÃs.
 Como mexicana he sido muchas veces extranjera y cuando yo o algún miembro de mi familia enfermaron debimos contar con un seguro de gastos médicos o bien pagar la factura a falta de éste.
 Recuerdo muy bien unas vacaciones en Orlando, Florida cuando la aventura de los parques de Disney convirtieron en una pesadilla. En ese entonces mi primogénito enfermó de rotavirus, no lo sabÃamos hasta que pedimos desesperados una ambulancia al hotel para trasladarnos a un hospital universitario, el más cercano de la zona Disney.
 Tengo muy presente los múltiples intentos de la recepcionista por convencerme que una ambulancia nos saldrÃa en un ojo de la cara, obviamente ante una emergencia es lo menos relevante.
 Para no extender mi relato, la ambulancia y una noche en emergencias tuvieron un costo de 4 mil 500 dólares que pagamos con todas las tarjetas de crédito a nuestro alcance.
 Le dije a la chica de administración del hospital “y si la gente no puede pagar la cuenta, qué hacen ustedesâ€. Me respondió que nadie sale sin pagar, para ello están familiares y amigos en los paÃses de origen para girar dinero o pagar la cuenta en un banco.
 Si como turista extranjero te enfermas o accidentas y careces de un muy buen seguro de gastos médicos de alcance internacional no hay más que pagar, asà sucede en Estados Unidos y el resto del mundo.
 En México, la polÃtica tiene revés. Tanta es la desesperación de Presidencia y la SecretarÃa de Turismo por dar la buena nota en materia de flujo de turistas internacionales paseantes en México que no únicamente Cancún y otros destinos continúan abaratándose sino además por decreto hay que atender a todos los extranjeros que enfermen en el paÃs.
 La novedad en el mes de noviembre es que la SecretarÃa de Gobernación emitió un decreto para estipular que “ningún extranjero sin importar su situación migratoria podrá quedarse sin recibir atención médicaâ€.
 La amabilidad extiende hasta otras consideraciones como derechos humanos y procuración de justicia.
 Básicamente fueron adicionados párrafos de los ArtÃculos 67 y 113 de la Ley General de Población, sobre la atención a los extranjeros en materia de derechos humanos y las sanciones a los servidores públicos que omitan o violen esas garantÃas individuales.
 “Los extranjeros tendrán derecho a ser auxiliados en el caso de desastres, asà como a recibir atención médica que requieran en enfermedades o accidentes que pongan en riesgo su vida, independientemente de su situación migratoria”.
 ¿Por qué tanta generosidad? Si partimos del supuesto de que el sector salud tiene una infraestructura limitada, faltan medicamentos y los que no somos derechohabientes pero sà naturales del paÃs debemos pagar por un seguro popular para ser merecedores de atención médica del sector salud, ¿por qué los pobres, trabajadores informales, por cuenta propia deben pagar por el seguro popular?
 Honestamente todo extranjero debe pagar por su seguro popular, un turista bien puede solicitar que la agencia de viaje le incluya en su tarifa el seguro popular.
 Totalmente contradictorio que en México un mexicano deba tener su seguro popular para que lo atiendan en la red de hospitales públicos y un extranjero obtenga la atención por decreto. No me parece justo porque millones de mexicanos viven todos los dÃas sin seguro popular, carentes de cobertura y no son atendidos por los hospitales públicos.
 En México, hay que tolerarle todo a los extranjeros, sus desmanes como vacacionistas, el turismo sexual que fomentan, servirles en bandeja dorada para que sigan visitando el paÃs con sus dólares.
 Desde mi punto de vista conceder atención médica, abaratar precios y una larga lista de privilegios no son una verdadera polÃtica integral de fomento al turismo, no hay camino para el largo plazo en la materia con tales actitudes.
 Habrá quienes justifiquen son una compensación ante el desprestigio por la inseguridad, otros opinamos lo contrario.
A COLACIÓN
 La SecretarÃa de Turismo informó que de enero a septiembre del año en curso, México recibió 16.7 millones de turistas internacionales, 26,9% más en comparación con igual lapso de 2009.
 Los turistas gastaron un promedio de 450.8 dólares por persona y el conjunto de la industria “sin chimeneas†captó 9 mil millones de dólares, 7.7% más respecto del año pasado.
 Por su parte, el turismo extranjero de cruceros gastó 28.3% más dejando una derrama de 400 millones de dólares.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 TodavÃa hay quienes están en peor situación que los mexicanos que vivimos aquÃ: los paisanos.
 ¿Qué trato reciben de sus compatriotas en territorio nacional? ¿De turistas extranjeros? ¿mexicanos de segunda? ¿expatriados renegados?
 Para ellos todo mi respeto, primero por las agallas de dejar su paÃs e irse a uno tan duro en todos los sentidos; después por añorar a México y regresar año con año para visitar el terruño y la familia.
 En este caso ¿ellos también están incluidos dentro del decreto emitido por la SecretarÃa de Gobernación?
 Veámoslo de esta forma, los paisanos sufren una doble discriminación, la aplicada en Estados Unidos y la rematada contra ellos en México.
 Y vaya que el paÃs les debe mucho, el Gobierno Federal tiene la obligación moral de darles más en polÃticas públicas y de protección, algo objetivo y servible muy superior al Programa Paisano.
 MÃnimo que los traten como a extranjeros para que disfruten de sus recuerdos, porque además también vienen a gastarse sus dólares, a pasear a la familia, comprar y gastar.
























