Me perdí los últimos diez años de mi vida y del país, pues el panorama descrito por Felipillo el pasado domingo en el Auditorio Nacional, no corresponde a los registros históricos y de memoria que tengo de ese lapso de tiempo en cada una de mis neuronas.

Por eso rechazo totalmente la oferta de calderón Hinojosa y condeno su mesiánico triunfalismo ramplón.

Cínico y descarado, se montó en la ola del Ranchero Chido, y cacareó aquello que antes de ayer condenó y vio como oprobioso resultado de la gestión panista al frente del gobierno federal. Con descaro inaudito gritó: “no podemos volver a los tiempos antiguos”

Con desmemoria histórica el Felipillo sentenció al olvido 70 años de gobiernos priistas, pretendiendo con una voz borrar todo lo bueno de México que creció al amparo de los herederos de la revolución; es cierto, el sistema se vició y dejó de funcionar, pero los panistas renunciaron a cambiarlo. Han operado 10 años con la maquinaría que les dejó el PRI, pero muy a su estilo de doble moral.

 Lo raro y malo de esto, no es que los coordinadores parlamentarios del PRI y PRD salieran a los medios nacionales a desgañitarse contra el Felipillo, lo malo para todos los mexicanos es que aquella gente pensante a veces aglutinada en logias y clubes liberales, ni siquiera acusó recibo. Se tragaron ésta y todas las que la derecha lleva despachándoles desde hace tristes 10 años. ¿Es cuánto?

 La señora ex gobernadora de Zacatecas no encuentra como salir de las acusaciones que le hiciera el contralor interno del gobierno priista, lo primero que se le vino a la mente fue: citar a rueda de prensa acompañada por el dirigente nacional de su partido para gritar a los cuatro vientos que es una cacería de brujas de orden político. Ahora su óptica ya varió, pues dice que la quieren inhibir como posible candidata a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Manuel.

 La cuestión da risa, aún tratándose de un asunto técnico jurídico da pena ajena ver el pobre argumento de Amalia en su defensa, mejor sería que guardara silencio, pues pisó y lesionó tantos intereses antes y durante su gestión que ahora tendrá que pagar las facturas, en el senado uno de apellidos Monreal Ávila, seguro se festina. Por cierto, ¿no saldrá en su defensa el otrora protegido, Silvano Aureoles Conejo? Es de bien nacidos ser agradecidos.

 En la entrega pasada y como último tópico intenté escribir acerca del logro que significa para los citricultores del Valle de Apatzingán que, autoridades municipales, federales y estatales hayan conseguido la marca común para el limón terracalenteño, esto sin duda le dará un valor agregado debido a su alta calidad y competividad en el mercado continental.
 Esto le va de maravilla a la región, pues además del limón se produce toronja de muy buena calidad. Genaro Guizar Valencia, alcalde de Apatzingán felicitó a los productores y se anotó un punto bueno en la gestión para los habitantes de su demarcación, ojalá y todos los presidentes municipales tuvieran las miras altas y trabajaran adecuadamente.
 Miren quien lo dijo, pues Jean Marie Gustave Le Clezio, Premio Nobel de Literatura e investigador del Colegio de Michoacán, habló recientemente del México que conoció en los años 60´s, cuando llegó a dar clases de francés, su lengua natal, y el clima de violencia e inseguridad que priva a lo largo y ancho del país.

Dijo: “no es inseguridad, es falta de confianza”.
 Quien fuera vapuleado y desdeñado por la élite cultural michoacana asegura que le da más miedo salir a la calle en Calexico, Estados Unidos, su actual lugar de residencia, que en Morelia o el Distrito Federal, citando a Marcel Proust afirmó: “no existe imaginación, sólo memoria”. Esto debido a que el marco legal y jurídico de la nación norteamericana permite a sus habitantes armarse y auto defenderse. ¿Será ésta la opción?

El duelo.

 Dos cuestiones llamaron mi atención poderosamente los últimos días, y atañen a gente del medio periodístico, ya que está en boga hablar de los riesgos de ejercer el periodismo y las agresiones que se viven en el tránsito. El primer caso, un ninguneado por su propio padre, quien no se equivocó, pues el vástago acabó con su modus operandi y hasta perdió el local del negocio.

Cuando era joven, bisoño y era protegido por la pluma del padre, cobró muchos años con cargo al ayuntamiento moreliano, dizque era inspector del rastro, y a la par era proveedor del CERESO David Franco Rodríguez, y ahora chilla y brama porque le sacan la ubre del hocico, después de dilapidar su herencia.

El otro, fina pluma incomprendida, hasta que la revolución democrática le hizo justicia y lo elevó a las más altas esferas de las nóminas oficiales. Se convirtió en gurú de la pastroza  nueva clase periodística, y hasta cambió de vieja y de imagen, lavó sus ropas, más no su alma. Negro como la noche ha sido el francotirador más cómodo del régimen, no pide mucho, sólo que lo pongan donde haya. Pero, como efecto rebote sus letras y palabras se le revierten y hay un movimiento sindical poderoso que no le permite accesar a las instalaciones desde donde fragua sus fechorías. Bien hecho, ojalá y se mantengan en su posición los sindicalizados.

Como podremos ver y darnos cuenta no todo lo que brilla es oro, ni todo aquel que abraza la libertad de expresión como bandera lo hace con legitimidad.