“Si añades lo poco a lo poco, y si lo haces con frecuencia, pronto llegará a ser muchoâ€
Hesiodo
Este pasado viernes se clausuraron los trabajos de la COP 16 en Cancún dónde participaron 194 paÃses para revisar multilateralmente el cambio climático, el cual está afectando seriamente a nuestro planeta y representa una grave amenaza para las próximas generaciones.
Como ya muchos saben, la expresión “cambio climático†se utiliza para señalar el incremento de la temperatura planetaria debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. En forma significativa, estos gases, como el metano y los derivados de la quema de combustibles (petróleo y el carbón por ejemplo), son producidos por una gran diversidad de actividades del hombre, tales como la deforestación, la producción industrial, los “derroches†domésticos de energÃa, etc. Este aumento global de temperatura en la Tierra, aunque de pocos grados, representa un deterioro grave de prácticamente todos sus ecosistemas, incluidos, por supuesto y en primer lugar, los que atañen a las comunidades humanas.
AsÃ, nadie se salva, menos aún los que viven en pobreza. Por más cómodos que podamos sentirnos con el clima en nuestras casas y a pesar de más bien alegar frÃo en esta época decembrina, las consecuencias del cambio climático ya están aquà y en todos lados, afectándonos directa o indirectamente, ya sea disminuyendo el rendimiento de las cosechas en el campo -y por tanto la oferta de alimentos-, o provocando inundaciones y elevación del nivel del mar con la capacidad de hasta llegar a desaparecer playas.
En este aspecto los datos, sólo del 2010, provenientes de diferentes partes del globo terráqueo son estremecedores, si no veamos algunos: en los primeros nueve meses de este año los desastres climatológicos han cobrado en el mundo el doble de vidas que en 2009, es decir entre 20 y 25 000 fallecimientos; Pakistán vivió la temperatura más alta de su historia al llegar a los 53.7 °C, además el 20% de su territorio está inundado y se perdieron unas 5 mil millas de carretera, 7 mil escuelas y 500 clÃnicas hospitalarias; en China las inundaciones afectaron a 140 millones de personas y las sequÃas a otros 51 millones; en el Artico la capa de hielo fue la 3ª más baja registrada; uno de los mayores afluentes del rÃo Amazonas alcanzó el nivel más bajo desde hace 108 en que se empezó a medir; en Rusia se produjeron unos 26 mil incendios que destruyeron el 26% de los cultivos de trigo, las temperaturas se elevaron alrededor de 7°C por encima de la media habitual, llegándose a estimar las pérdidas en 15 mil millones de dólares.
Hasta ahora los esfuerzos conjuntos que los paÃses han hecho para frenar el cambio climático han sido claramente insuficientes, a pesar que desde hace varias décadas existen acuerdos mundiales y acciones concretas para intentar lograrlo. Una de ellas es la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático fundada en 1979 durante la Conferencia Mundial sobre el clima en Estocolmo, Suecia. México se adhirió a este proyecto en 1994 con el compromiso de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El esfuerzo más serio lo constituye el Protocolo de Kioto propuesto en esa ciudad de Japón en 1997 y vigente desde el 2005 con más de 140 paÃses firmantes, destacando la no adhesión de Estados Unidos y de China. En este acuerdo, el cual es vinculante, es decir obliga a las partes, se establecen compromisos para que en diversa proporción, las naciones ricas y desarrolladas reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero a un nivel inferior en no menos de un 5% antes del 2012 con respecto a las emitidas en 1990.
El pasado sábado concluyó la COP 16 en Cancún con acuerdos que, a diferencia de la desesperanza que dejó la COP 15 el año pasado en Copenague, alientan la confianza en los compromisos multilaterales para lograr frenar el cambio climático.
Aunque no se alcanzaron todos los objetivos planteados, se dieron pasos importantes al aprobarse un “fondo verde†con aportaciones de paÃses ricos para contar con 100 mil millones de dólares a partir del 20020. También se pactó reducir la doforestación y el recorte voluntario de las emisiones de gases, asà como se mantuvo vigente el Protocolo de Kioto hasta el 2012, dejándose para la próxima reunión, el año entrante en Sudáfrica, el reto de establecer la continuidad de ese compromiso.
Todo esto se aprobó con el voto de 193 paÃses, incluidos China, Estados Unidos, Cuba, Venezuela y Japón, de quienes se temÃa su oposición, solamente votó en contra Bolivia por considerar los acuerdos insuficientes y engañosos. Bueno nunca falta quien se queje.
El cambio climático está enfermando el mundo en el que vivimos. Asà como empleamos gran cantidad de tiempo, energÃa y recursos económicos a promover las transformaciones sociales que permitan a todos los seres humanos acceder a un vida digna, las sociedades de todo el mundo debemos ocuparnos también de mantener la salud del planeta. Aunque resulta fundamental, no todo depende de que los gobiernos se reúnan a tomar acuerdos.
En lo personal y familiar podemos aportar nuestro pequeño pero significativo grano de arena para limitar el cambio climático, son muchas los cosas que podemos hacer cotidianamente, por ejemplo: utilizar focos ahorradores tanto en caso como en el trabajo, tener refrigeradores eficientes, no “desperdiciar la luzâ€, utilizar más el transporte público, separar y reciclar la basura, cuidar los bosques y apoyar, por supuesto, las propuestas que con este objeto hagan las autoridades.























