Sangrar el bolsillo de los mexicanos no es la solución para lograr la recuperación economía del país. El aumento desmedido a los productos que integran la canasta básica es lastimoso e incorrecto en una etapa en la que el poder adquisitivo, es ínfimo, aseguró Antonio Soto Sánchez.

El líder perredista lamentó que las políticas económicas implementadas por la Federación, nuevamente tengan su mayor repercusión en la población más vulnerable, que apenas alcanza a percibir un salario de sobrevivencia.

Aún no se asimila el gasolinazo del pasado 11 de diciembre destacó, cuando se anuncia el incremento al precio de la tortilla, el cual podría alcanzar hasta el 50 por ciento de su costo actual; y lo más terrible auguró, es que no son los únicos aumentos que impactarán negativamente la economía familiar.

Urgió a que la Federación a través de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), aplique sanciones ejemplares para quienes abusen en el aumento de los precios, toda vez que pese a que cada fin e inicio de año los productos que integran la canasta básica sufren aumentos y algunos de ellos son “legales” como el de la gasolina, éstos solamente agravan la economía de las familias michoacanas.

En México donde no hay empleo bien remunerado e incluso la creación de nuevas fuentes de trabajo es mínima en comparación con la demanda, la situación económica se vuelve critica porque el raquítico poder adquisitivo se ve menguado con el incremento en precios, enfatizó.

Recordó que según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM), un trabajador que percibe un salario mínimo gastará 73 por ciento de éste si desea comprar la totalidad de los 80 artículos que conforman la canasta básica, lo que representa una inversión de 21.5 días de trabajo. Sin embargo, este gasto no contempla transporte, vestido, vivienda y educación.

El aumento al salario mínimo consideró Soto Sánchez, es solo una ilusión porque en la realidad, el bolsillo de los mexicanos se sigue viendo afectado con aumentos que no cesan.