Nazario Moreno identificado como el número uno en mando del cártel de La familia Michoacana, El «Chayo» se forjó una personalidad dentro del narcotráfico por demás contradictoria ya que tenÃa por apodos: El Dulce o El más Loco.
El «Chayo», hombre contradictorio como sus apodos con una edad de 40 años formó el cártel de La Familia Michoacana en el 2006, siendo este el de más reciente creación aunque no el de menor peligro que opera en México.
El cartel de La Familia se describe como un “culto pseudo-evangélico” debido a que pretenden justificar la tortura y homicidio de sus rivales como “Justicia Divina”. El cartel tiene su propia “biblia” o manual espiritual.
El adoctrinamiento de este grupo consiste en lectura y cursos que ellos consideran crecimiento personal, valores y principios de la banda criminal donde se les pide a los subordinados de manera contradictoria, evitar las drogas, y mantener la “unidad familiar”.
El «Chayo», originario de Apatzingán Michoacán era ubicado por la ProcuradurÃa General de la República (PGR) y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) como el autor de la expansión de las operaciones a naivel nacional e internacional, y que actualmente tiene presencia en los estados de México, Guerrero, Guanajuato, Querétaro, Chiapas, Tamaulipas, baja California, Sonora y Colima.
Cuentan también con operadores en Colombia, panamá, Costa Rica, Sudáfrica, España, Estados Unidos, Guatemala y China.
Este hombre, nacido el 8 de marzo de 1970, tenÃa sus domicilios registrados por la PGR y la DEA en Chihuahua, Apatzingán, y Ario de Rosales, asà como en media docena de ciudades de Estados Unidos. TenÃa en su contra por lo menos 25 acusaciones federales en territorio nacional.
Detenido en 1994 en McAllen, Texas, por tráfico de droga, a “El Chayo” se le consideró como uno de los jefes más violentos dentro del narcotráfico e igualmente como una especie de pastor dentro del mundo del narcotráfico, pues igual podÃa ordenar la muerte y tortura de hombres y mujeres, que creaba y difundÃa mensajes de superación personal y espiritual. Incluso, justificaba actos de crueldad extrema como la ejecución y decapitación de personas por parte de sicarios de La Familia Michoacana. Justificaba los asesinatos con frases como “esto es justicia divinaâ€.
Con orden de captura vigente girada por la Corte Federal del Distrito Sur de Texas por introducir cinco toneladas de mariguana, Nazario Moreno era señalado en un informe de la DEA fechado el 9 de septiembre de 2009, suscrito por David L. Gaddis, como un ex trabajador migrante en EU que comenzó a traficar drogas en la frontera de Tamaulipas con uno de sus principales contactos, el también capo Carlos Rosales, El TÃsico o Carlitos, con quien estuvo aliado al cártel del Golfo y a Los Zetas.
La PGR ofrecÃa una recompensa de 30 millones de pesos por su captura. Tras romper con esa organización, “El Chayo” se dio a la tarea de forjar La Familia Michoacana junto con Jesús Méndez Vargas, El Chango Méndez, Dionisio Loya Plancarte, El TÃo, Arnoldo Rueda Medina, La Minsa, y Servando Gómez MartÃnez, La Tuta, bajo una ideologÃa que se describe a sà misma como un culto religioso debido a que pretenden justificar la tortura y homicidio de sus rivales como parte de una acción de limpieza espiritual y de justicia divina.

























