Julian Assange volvió a dormir anoche en prisión, donde seguirá al menos hasta que haya una decisión en firme sobre la libertad bajo fianza concedida ayer por el juez que se ocupa del caso de extradición, pero apelada por los representantes de la Fiscalía sueca.

El juez Howard Riddle impuso una fianza de 240.000 libras (282.000 euros), así como la obligación de guardar una especie de «toque de queda domiciliar» y de llevar una pulsera electrónica. La primera vista genuina sobre el caso de extradición a Suecia, por delitos de acoso sexual, fue convocada para el 11 de enero.

La presencia del fundador de Wikileaks en los juzgados de Westminster se convirtió en un circo. Los famosos británicos que acudieron a apoyar a Assange —la activista pro derechos humanos Bianca Jagger y el cineasta Ken Loach, entre otros— tuvieron el protagonismo mediático que algunos hacía tiempo no lograban. Además, hubo varias confusiones informativas producto de que la sesión judicial de ayer fue la primera en poder ser retransmitida mediante Twitter. La más notoria fue el rumor de que la Fiscalía había declinado apelar la decisión del juez, lo que generó titulares inmediatos en internet que luego tuvieron que ser corregidos. Al trajín en la sala de la vista, a la que acudió procedente de Australia la madre de Assange, se unió la concentración de un par de centenares de personas fuera de los juzgados en apoyo del detenido.

Al final de la jornada, el abogado de Assange, Mark Stephens, hizo un llamamiento a aportar dinero en metálico para pagar la fianza, confiando en que ésta sea ratificada por el tribunal de apelación. Aseguró que entre el dinero prometido por los famosos y otros se había llegado a un millón de libras. El equipo de Assange llegó a reconocer en privado el gran error cometido la semana pasada, cuando el ex «hacker» fue detenido y, negándose a dar una dirección, ofreció únicamente un apartado de correos. Lo que llevó al juez a desconsiderar la libertad provisional, por estimar que no tenía un claro paradero.

En una casa de Suffolk

Los abogados de Assange subsanaron ayer el error y dieron al juez la dirección de una casa de campo en Suffolk, población en la costa este de Inglaterra. Es propiedad de Vaugh Smith —impulsor del club periodístico Front Line— en cuya sede en Londres Assange ya se había ocultado. Si sale de prisión, tendrá que estar en ese domicilio de 10 de la mañana a 2 de tarde y de 10 de la noche a 2 de la madrugada. Asimismo, tendría que personarse diariamente ante una comisiaría local a las 6 de la tarde.