La explosión de un oleoducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en San Martín Texmelucan, Puebla provocó la muerte de 28 personas y lesiones a otras 52, así como daños en 83 viviendas y la contaminación del Río Atoyac.

El director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, aseguró que la extracción clandestina de combustible habría originado el accidente, debido a que en este ducto se tienen detectadas 60 tomas irregulares.

Autoridades federales y del gobierno de Puebla, ni confirmaron la versión de Pemex ni la negaron. El secretario de Gobernación federal, José Francisco Blake Mora, ofreció una investigación con rigor y castigo para los responsables.

La primera explosión, que detonó al menos otros cinco estallidos en cadena, ocurrió al filo de las cinco de la mañana de este domingo y causó deterioros en viviendas, calles e infraestructura urbana dentro de un radio de tres kilómetros.

Las pérdidas humanas fueron lamentadas por el presidente de la República Felipe Calderón, quien se apersonó en la zona afectada para hablar con las familias damnificadas y les prometió investigar los hechos y llegar hasta las últimas consecuencias. También ofreció programas sociales para aquellos habitantes que perdieron su patrimonio.

De las 28 personas que perdieron la vida, 12 eran menores de edad y hasta la noche de ayer siete de estos pobladores aún no habían sido identificados. Los cuerpos eran resguardados por militares y la Policía Federal en el gimnasio Rosendo Márquez de este municipio.

Un perímetro de 500 metros a la redonda, entre las avenidas San Damián y 11 de Noviembre, donde se suscitó la explosión, fue acordonado por elementos de Protección Civil, para evitar que la población se acerque. La zona más afectada, de acuerdo con los primeros reportes, es el barrio El Arenal, colonia que fue evacuada en su totalidad y cuyos habitantes fueron trasladados al albergue municipal. La enorme nube de humo causada por el incendio se percibió en la capital poblana y municipios aledaños como Atlixco e Izúcar de Matamoros.

El incendio movilizó no sólo al ejército y a los gobiernos federal y estatal, sino a los cuerpos de emergencia en el estado, bomberos y a la población en general, que se dieron a la tarea de ayudar a las víctimas a salir de sus viviendas y a trasladarlas a los albergues que se improvisaron en la presidencia municipal de San Martín y en el Polideportivo.

Texmelucan se encuentra a noventa kilómetros del Distrito Federal y es el paso obligado a la ciudad de México. Los martes, habitantes de varios estados del país acuden a este municipio al tianguis para comprar artículos como ropa, calzado y electrodomésticos.

El gobernador de Puebla, Mario Marín y el electo, Rafael Moreno Valle, arribaron también a la zona de desastre, junto con la directora del Sistema Nacional de Protección Civil Nacional, Laura Gurza.

Pidieron a los damnificados “no regresar a sus viviendas” hasta que el incendio quede controlado por completo.