El presidente de EE.UU., Barack Obama, telefoneó hoy a varios senadores para continuar su campaña en favor del tratado de desarme nuclear con Rusia, que ha entrado en su sexto día de debate en la Cámara alta, informó la Casa Blanca.

Obama aspira a que el Senado pueda ratificar el pacto, un paso imprescindible para su entrada en vigor, antes de que concluya su sesión este año.

Para la ratificación es necesario el “sí” de al menos 67 senadores, dos tercios de la Cámara alta. En la actualidad, los demócratas cuentan con 58 votos y necesitan el apoyo de nueve republicanos.

Una vez que comience 2011 y la nueva legislatura, los demócratas perderán cinco escaños en el Senado, por lo que necesitarán el respaldo de catorce republicanos, algo que haría mucho más difícil la ratificación.

La Casa Blanca dibujó hoy un panorama optimista sobre las perspectivas del tratado, que reduciría en un 30 por ciento las cabezas nucleares de cada país y que introduciría un nuevo mecanismo de verificación, después de que expirara hace un año el anterior START.

En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó: “creemos que antes de que el Congreso cierre sus puertas el Senado ratificará el nuevo START”.

Hoy por hoy, la matemática está aún complicada. Los demócratas han sufrido una baja en sus filas, el senador Ron Wyden, de Oregon, que se ha sometido a una operación para tratarse un cáncer de próstata.

Entre los republicanos, cuatro senadores -Susan Collins, Olympia Snowe, George Voinovich y Richard Lugar- han expresado su apoyo a la medida. A ellos se les ha sumado en las últimas horas el senador Thad Cochran, que la semana pasada había votado contra la medida.

Pero otros de gran influencia, como el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnnell, o el “número dos” republicano en esa Cámara, John Kyl, han anunciado que no apoyarán el tratado mientras continúe como está.

Los detractores de la medida exigen más garantías sobre la defensa antimisiles y el mantenimiento de los arsenales nucleares de EE.UU. y consideran que no han tenido el tiempo suficiente para estudiar el documento.

“Ningún senador tendría que verse obligado a tomar decisiones como ésta de modo que alguien pueda tachar de su lista política otro elemento antes de que termine el año”, declaró McConnell.

Inicialmente, los senadores tienen previsto efectuar un voto de procedimiento el martes y si se supera éste, celebrar la votación para ratificar o no el tratado o bien el martes por la tarde o bien el miércoles por la mañana.

Obama ha aplazado sus vacaciones navideñas en Hawai, que inicialmente debían haber comenzado el sábado, hasta que el Senado haya concluido su sesión.

Si el START sale adelante, representará una importante victoria para Obama, que tras un año en el que su partido perdió la mayoría en el Congreso, ha conseguido apuntarse importantes tantos en los últimos días.

La semana pasada el Congreso aprobó un acuerdo entre Obama y los líderes republicanos para prorrogar una serie de recortes de impuestos durante dos años a cambio de extender trece meses los subsidios al desempleo.

Además, el sábado los senadores se pronunciaron en favor de la abolición de la ley -conocida como “Don’t Ask Don’t Tell” (DADT) o “No Me Preguntes y Yo No te Cuento”- que prohíbe a los homosexuales declarados militar en las Fuerzas Armadas.

Hasta ahora, el tratado ha superado ya tres votaciones difíciles, la primera para comenzar el debate, la semana pasada, y otras dos a lo largo de este fin de semana, en las que se rechazaron dos enmiendas cuya introducción hubiera obligado a renegociar el documento con Rusia.

Una de ellas preveía el aumento del número de inspectores encargados de revisar los arsenales y la segunda incrementaba el número de vehículos desplegados para transportar las cabezas nucleares, de 700 a 720.

El tratado, que limita a 1.550 el número de cabezas atómicas por país, representa el mayor logro hasta el momento de Obama en política exterior.

El presidente estadounidense firmó el documento en Praga el pasado abril junto a su colega ruso, Dmitri Medvédev, tras un año de negociaciones entre los dos países.