México SA
-Magnates: hechos vs palabras
-Creciente “exportación†de capital
-La “irresponsabilidad históricaâ€
Carlos Fernández-Vega
Quienes en septiembre de 2005 suscribieron el llamado pacto de Chapultepec†aseguraban que era impensable “postergar un acuerdo de unidad nacional que postule el estado de derecho, el desarrollo, la inversión y el empleoâ€, porque, coincidÃan, “serÃa una irresponsabilidad histórica que profundizarÃa inequidades y problemas sociales.
Estas convicciones son las que nos han reunido ahoraâ€, según el texto respectivo. Tal fue la expectativa presumida por los abajo firmantes, que el propio Carlos Slim, promotor del “consensoâ€, como le llamaron, comentó entonces que el acuerdo no se trataba de “una carta a Santa Clausâ€, aunque “sà le dice qué queremos, dónde comprarlo, cómo hacerlo y cómo hacerleâ€.
Con ese espÃritu y entusiasmo, más de 300 grandes empresarios se comprometieron, firmaron y lanzaron el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo (léase el “pacto de Chapultepecâ€), avalado de inmediato por el entonces inquilino de Los Pinos, Vicente Fox. Como comentamos en este espacio, nada raro es que los magnates Forbes de este paÃs agarren el micrófono para exhortar a los empresarios autóctonos a que inviertan y generen empleo en México, con el fin de proteger lo que ellos llaman “los intereses nacionalesâ€. Un dÃa sÃ, y el siguiente también, se escuchan sus arengas para que el capital nacional se quede en casa y asà mejorar las condiciones de vida de quienes lo habitan.
Lo anterior viene a colación porque dos recientes informaciones confirman la realidad de las cosas, es decir, que de lengua muchos se comen varios platos. La primera: en dÃas pasados se publicó que a lo largo del presente año, un grupo de grandes consorcios mexicanos acumularon inversiones por más de 42 mil millones de dólares en Sudamérica (el doble que un lustro atrás). Entre ellos aparecen Telmex, Grupo Carso, Cemex, el siempre pÃo Grupo Bimbo, Coca Cola Femsa (que recientemente, y libre de impuestos, vendió su ramo cervecero a la trasnacional Heineken, en 7 mil millones de dólares), Grupo México (el de Pasta de Conchos), Vitro (que en la reciente crisis recibió “apoyos†crediticios de la banca del Estado para evitar problemas financieros), ICA (sempiterna beneficiaria de contratos de obra pública), Protexa (contratista de Pemex, entre otras gracias) y Pinfra (antes Tribasa, que obtuvo jugosas concesiones carreteras, la mayorÃa de ellas finalmente rescatadas por el erario, aunque conservó la más cara del mundo, la México-Toluca).
La segunda: “por cada dólar de inversión extranjera directa que ingresó al paÃs entre enero y septiembre de 2010, empresarios y particulares mexicanos transfirieron al exterior dos dólares para ser abonados a cuentas bancarias o realizar negocios (fuera de las fronteras nacionales), reveló información del Banco de México. Desde que comenzó la administración de Felipe Calderón, la transferencia de recursos (de mexicanos) al exterior, tanto a bancos (foráneos) como para emprender negocios, llegó a 55 mil 503 millones de dólares, según los datos del banco central, una cantidad 266 por ciento superior a la que salió del paÃs por los mismos conceptos entre enero de 2001 y septiembre de 2004, el periodo comparable del gobierno del ex presidente Vicente Fox, que fue de 15 mil 141 millones de dólares. Para efectos comparativos, equivale a poco más de la mitad de la reserva internacional de divisas al cierre de septiembre. Durante este año, las transferencias a cuentas bancarias del exterior y las realizadas por empresarios mexicanos para emprender o ampliar negocios en otras naciones superaron con amplitud el ingreso de nueva inversión extranjera directa (La Jornada, Roberto González Amador).
Miles de millones de dólares generados en el paÃs, para que se “exporten†y financien jugosos negocios particulares en el extranjero, algo que si bien es legal, resulta totalmente inmoral, especialmente cuando, con todo boato, se firma un “pacto†que entre otras cosas promueve la inversión y el empleo en territorio nacional, no allende las fronteras, y se argumenta que “postergar un acuerdo de unidad nacional (en el sentido referido) serÃa una irresponsabilidad histórica que profundizarÃa inequidades y problemas socialesâ€.
Entre los decididos abajo firmantes del susodicho “pacto de Chapultepecâ€, en 2005, aparecÃan Carlos Slim, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga, MarÃa Asunción Aramburuzabala, Gastón Azcárraga, Eugenio Garza, Carlos Hank Rhon, Juan Diego Gutiérrez Cortina, Claudio X. González, Manuel Medina Mora, Ricardo Salinas Pliego, Héctor Rangel Domene, Lorenzo Servitje, Olegario Vázquez Raña, Roberto Hernández y Alfredo Harp (algunos de ellos beneficiarios del Fobaproa, de otros rescates del erario y del privilegio de no pagar impuestos), quienes se manifestaron en favor de invertir y generar empleo en casa, y prestos a “contribuir a redistribuir el ingresoâ€.
Qué solidarios, pero ¿qué tienen que ver los abajo firmantes con las informaciones mencionadas? Pues casi nada: apenas son los propietarios, o cuando menos las cabezas visibles, de las empresas relacionadas en la primera de las notas, y forman parte del selecto inventario de “exportadores de capitales†de la segunda de las notas. No pocos de los magnates mencionados, todos ellos comprometidos en el “pacto de Chapultepecâ€, destacan por ser exitosos generadores de empleo allende nuestras fronteras, y lÃderes indiscutibles en lo que se refiere a la compra de empresas fuera de México. El resultado de ese proceso “exportador†(también reportado en otras naciones de la región) fue bautizado por la Cepal (en 2005, el mismo año de la firma del “pacto de Chapultepec) como “empresas translatinas†(una suerte de trasnacionales regionales, con creciente peso e influencia polÃtica y económica). En aquel entonces, 25 de ellas dominaban el mercado latinoamericano, y de ese total 12 pertenecÃan a magnates mexicanos.
No hay que esforzarse para saber que los dueños de las “translatinas†son prácticamente los mismos abajo firmantes del citado acuerdo, es decir, aquellos que cinco años atrás advertÃan que “serÃa una irresponsabilidad histórica†posponer la inversión y la generación de empleo en territorio nacional, porque “profundizarÃa inequidades y problemas socialesâ€.
Las rebanadas del pastel
Con un enorme abrazo para los niños de la GuarderÃa ABC, México SA les desea un feliz 2011, dentro de lo posible. ¡Salud!
Gabriela Warkentin
¡Que arda el 2010!
Ritual de Noche Vieja: tome un papel. Escriba con calma todas las cosas malas que sucedieron en los 12 meses que están por finalizar (puede incluir a la suegra, cuñada, gobernador, acreedor, jefe, etc., pero recuerde que quemar el nombre de alguien tiene lo suyito). No sea tÃmido, expláyese. Relea, no más por no dejar. Encienda una cerilla (o tome un encendedor, o acérquese a la estufa; desaconsejo el boiler, quema las pestañas). Permita que el papel arda, hasta consumirse. Concentre la mirada: fÃjese cómo se esfuma lo malo que fue. Acompañe el proceso con la bebida de su predilección (yo me decanto por una malta escocesa, pero ahà si cada quién: hasta un agüita de horchata aplica). Y que comience el año que llega. Si hace esto con más personas, evite mirar de soslayo la hojita del vecino: no vaya a aparecer ahà su nombre, y ¡santa depresión que se le viene encima! SonrÃa. Y anÃmese, que todo esto no le traerá mejor suerte ni más dinero; sólo permitirá que se aleje lo que, ¡ah!, como perro mojado, desea sacudirse.
Ahora sÃ: ¡que arda el 2010!
Imagino que escribo una lista y pongo todo lo que quiero que desaparezca del México que fue durante este 2010. Veamos.
En primer lugar, la solemnidad (¡cuánto daño nos ha hecho esa solemnidad de voz engolada que pontifica verdades absolutas y elimina todo resquicio para la deliberación y la reinvención!). Sigo: los extremos casi impensables a que han llegado los actos violentos (cuando despedazar, descabezar, desmembrar, des… se vuelven palabras de uso). Y sÃ, nuestra increÃble capacidad de acostumbrarnos a vivir con la violencia (¡¡¡aaahhhh!!!, ese mexicanÃsimo “ni modoâ€). La obscena impunidad (porque, al fin, no pasa nada: nadie asume la responsabilidad, nadie resarce daño alguno, nadie renuncia, nadie da la cara, ¿para qué?; y todos lo sabemos, y todos actuamos en consecuencia). La arrogancia del que ejerce el poder y la indolencia del que se somete. También la impunidad mediática (sÃ, esos juicios paralelos en televisión-radio-prensa que encumbran inocencias, proclaman culpas, hacen aparecer a los que no estaban, desaparecen a antojo, y nuevamente no pasa nada). Y la estridencia (que el que grita más fuerte, grita mejor). El pésimo y caro servicio en telecomunicaciones (pero, claro, mientras el acceso a los beneficios de la ciudadanÃa digital se siga percibiendo como “lujo de pocosâ€, pues que se jodan los muchos –incluidos esos pocos). El lamentabilÃsimo desenlace del Mexicanagate (que dejó bailando a la empresa, y colgados de la brocha más inerme a todos los pasajeros). La saña contra los inmigrantes centro y sudamericanos que atraviesan México (esos eternamente invisibles, y desechables) y la manera en que les dimos la espalda hasta que la fotografÃa de los 72 cuerpos nos arrancó de la “inocenciaâ€. Los asesinatos de conocidos y comunes (tan dolorosos unos y otros en sus dramas personales y sus implicaciones simbólicas). Las agresiones a los periodistas (no, no está nada chido eso de terminar el año como uno de los paÃses más peligrosos para ejercer el periodismo). En fin, que se me va acabando el papelillo, y se agolpan los asuntos que ya ni pude incluir. Seguro cada uno de ustedes tendrá los propios. Ahà está la oportunidad: escrÃbalos, prenda la cerilla, y ¡que se vayan!
Antes de que algún purista me reprenda (porque eso de quemar también es violento, lo sé), atajo: es sólo una manera de recordar que hay procesos, situaciones, actos y efectos que no queremos que sigan ahÃ. Y no, no es magia. Nos toca trabajarle. Porque sÃ: la lista de lo malo que tuvo México (incluido su pésimo desempeño en el Mundial) es larga. Pero igual o más serÃa la lista de lo bueno, que nos permite seguir aquÃ, ponernos cursis, darnos un abrazo y desearnos, sÃ, que el 2011 sea el año que queremos que sea. Ojalá nuestras ambiciones estén a la altura.
En lo personal buscarÃa desterrar de este mundo, y para siempre, al chocolate y las zanahorias cocidas. Pero esa ya es otra lista, y no, no se comparte. Mientras, y con la mejor vibra: ¡Feliz Año Nuevo!
Golpe fiscal a los bolsillos
EL UNIVERSAL
Como es costumbre, mañana, primer dÃa del nuevo año, los mexicanos seremos recibidos con una cascada de aumentos en bienes y servicios, muchos de los cuales están contemplados en la Ley de Ingresos de 2011 enviada por el Ejecutivo federal y aprobada por la Cámara de Diputados. De esta manera, peajes carreteros, gasolinas, cigarros, cervezas, derechos por trámites, entre otros rubros que afectan al grueso de la ciudadanÃa, aumentarán, en promedio, por encima de la inflación esperada.
En los estados de la República la situación se replica de manera idéntica, con tenencias y gravámenes de la entidad al alza. En el Distrito Federal subirán también los bienes y servicios proporcionados por el gobierno del DF, todos los trámites, agua y predial, más aumentos colaterales, como el de 10% a taxis.
Este avance de precios suele justificarse como algo necesario para reponer los Ãndices inflacionarios del año anterior, y no deteriorar la calidad de los servicios. Sin embargo, al ver con detenimiento el fenómeno, resulta que una gran parte proviene de cálculos macroeconómicos que se hacen en los gobiernos federal y estatales para compensar caÃdas de ingresos por otros motivos, como por ejemplo la producción petrolera a la baja o o las remesas en picada. Sólo este año, de enero a noviembre, México acumuló un déficit fiscal por 225 mil 046 millones de pesos, según datos dados a conocer ayer por la SecretarÃa de Hacienda.
Ante eso, la salida fácil es aumentar la carga fiscal a los mexicanos por los bienes y servicios que nos proporcionan los tres niveles de gobierno. En lugar de trabajar en una reforma fiscal de fondo, se opta por gravar el bolsillo de los consumidores cautivos. No se busca ampliar la base gravable; se dejan intocados los beneficios fiscales a empresas que al final del año subsidiamos todos con nuestros impuestos; se tolera el comercio informal en detrimento del formal, sujeto a innumerables obligaciones fiscales sin escapatoria.
Esta absurda carrera circular de precios a la alza que propician la inflación, que da como resultado más precios al alza el año siguiente ha de ser detenida.
Se puede entender que de manera cÃclica o excepcional pueda darse un alza mundial en precios del maÃz y el trigo, afectando al pan o la tortilla. También si los precios mundiales de hidrocarburos se desploman, es previsible que los ingresos por ese concepto se vean afectados.
Pero que año con año la polÃtica fiscal opte por meter siempre la mano en el bolsillo del mismo sector de los mexicanos para compensar sus desequilibrios habla de que ni siquiera hay un esfuerzo de imaginación o concertación con todas las fuerzas polÃticas para sacar adelante un nuevo pacto fiscal que haga menos nublado y amargo el inicio de año para los mexicanos.
La (otra) vida de los otros
Interludio
Román Revueltas Retes
Otra cosa: nuestras vidas, según parece, son tan poco interesantes que requerimos, para reconciliarnos con las durezas de lo cotidiano, ser espectadores anhelantes de otras existencias. ¿Cuáles? Aquellas de los protagonistas del mundo del espectáculo, para empezar. Pero, también, las de unos muy glamorosos personajes que, como en ese programa de la tele yanqui sobre los rich and famous, exhiben un lifestyle hecho de fiestas fulgurantes, viajes y, desde luego, escándalos de alcoba, delitos menores (infracciones de tránsito, agresiones a la salida de la disco, golpes a algún paparazzo, etcétera) y edificantes retornos del más allá de las drogas y el alcohol.
El chisme es ya parte inseparable de la cultura televisiva y los cotilleos de los famosos llenan los pasquines que consumes inevitablemente en cualquier lugar, desde el consultorio del dentista hasta el tenderete donde le sacan brillo a tus zapatos. De más categorÃa —porque se ocupan solamente de la gente bonita— son las revistas del corazón: desfilan ahà toreros españoles de necesidad y actrices de varias proveniencias pero, sobre todo, miembros de una casta de aristócratas que hubiéramos creÃdo desaparecida en estos tiempos tan anodinamente republicanos. La princesa mengana y el conde perengano aparecen asà en fotografÃas de ensueño, escoltados de perros pretensiosos y muy en su papel de amantÃsimos padres de una prole tan modosa como adorable.
¿Nos parecemos, a primera vista, a esa gente? Pues, ustedes dirán, estoicos lectores. Por lo pronto, estamos hablando de un mercado, de un producto y de la deliberada invención de una necesidad: la de vivir vidas ajenas y experimentar la fascinación de una otredad que resulta doblemente atrayente al ser irremediablemente lejana e inaccesible. Detrás de ello, desde luego, está la mano de los mercaderes. Tratan de inseminarnos anhelos terrorÃficos y aspiraciones inalcanzables a la vez que hacen el corte de caja. Lo digo por tercera vez en dos dÃas: pobres de nosotros.
Ah, por cierto, feliz año nuevo.
Terminó 2010, año en que sà crecimos
CubÃculo Estratégico
Carlos Mota
Terminó 2010. Año en que sà crecimos. Este año tuvo muchas cualidades en el ámbito económico y de negocios. Veamos.
Durante 2010 se mantuvo la inflación bajo control, las reservas internacionales llegaron a niveles récord, regresó el flujo de turistas internacionales, elevamos nuestro posicionamiento en el ranking Doing Business del Banco Mundial, se enlistaron varias empresas mexicanas y extranjeras en la Bolsa Mexicana de Valores; se llevaron a cabo adquisiciones, tanto de empresas mexicanas que fueron compradas por extranjeras, como de nacionales que fueron de compras allende nuestras fronteras; asimismo, la construcción, la vivienda y su financiamiento siguieron siendo puntales de la actividad económica.
SÃ, nos está yendo bien. Más de algún experto en seguridad ha dicho este año que ante la crisis de violencia que hay en el paÃs, si no hemos tenido un levantamiento o un exabrupto social es porque en nuestros bolsillos sà hay dinero.
México fue reconocido este año como un decidido mercado emergente al que hay que prestar atención. No es gratuito, por ejemplo, que Heineken haya querido comprar Femsa Cerveza, para detonar aquà un mercado de marcas globales que incluirá a las de origen holandés, asà como para llevar al mundo las mexicanas.
Este año vimos el despegue de apuestas de negocio hacia la base de la pirámide. Ejemplo de ello es Compartamos Banco, que arrancó una nueva estrategia para recibir depósitos (antes únicamente daba crédito). Asimismo, las corresponsalÃas bancarias, el propio Banco Azteca, el de Walmart y otros ejemplos en el terreno financiero apuntalaron las transacciones financieras básicas para los segmentos masivos, antes pobremente atendidos.
Es válido preguntarse qué es lo que aún nos falta. Es mucho. Principalmente son dos cosas: terminar con el posicionamiento violento de nuestro paÃs tanto en México como en el extranjero (lo que requiere una revisión profunda de nuestro periodismo, como ha sugerido Héctor Aguilar CamÃn en estas páginas), y consolidar un estado de derecho y una administración de justicia veloz. Muchas más personas harÃan negocios en México si la propiedad privada estuviera garantizada por un estado de derecho sólido.
Jaque Mate
Sergio Sarmiento
Resaca de 2010
“Año. Periodo en el que transcurren 365 desilusionesâ€.
Ambrose Bierce
A primera vista no parecerÃa un año tan malo. La economÃa mexicana tuvo un crecimiento superior a 5%, mucho más que el 3% que Hacienda pronosticó originalmente. La inflación fue apenas superior a 4% y el peso se fortaleció frente al dólar. El Instituto Mexicano del Seguro Social y la SecretarÃa del Trabajo reportan hasta el 30 de noviembre la creación de 962 mil empleos formales. Si bien en la segunda quincena de diciembre suele haber despidos importantes, seguramente hemos vivido uno de los años con mayor creación de empleos formales en la historia.
¿Por qué no suenan entonces las campanas en celebración? Porque de nada sirve vivir una recuperación económica si todos vivimos en peligro.
La propia ProcuradurÃa General de la República reconoce que en este 2010 hubo más de 12 mil 456 homicidios con alto grado de violencia hasta el 10 de diciembre. La pretensión de las autoridades de que solamente quienes algo tenÃan que ver con el crimen eran vÃctimas ha caÃdo por tierra. Las listas de inocentes ejecutados se vuelven cada vez más abultadas. Muchos son muertos por las propias autoridades. El daño colateral se vuelve cada vez más principal.
Las encuestas de opinión revelan que la mayorÃa de los mexicanos siguen respaldando al Presidente en su lucha contra el narco. Pero los daños que el esfuerzo está ocasionando al paÃs se vuelven cada vez mayores. Nos dicen las autoridades que no ha habido afectaciones económicas, pero miles de familias se han mudado a Estados Unidos en busca de la seguridad que ofrece un paÃs con mayor consumo de drogas pero en el que ni los criminales ni los policÃas ni los soldados ni los marinos matan a inocentes en las calles.
2010 fue nuevamente un año perdido en la tarea más importante. El crecimiento es en parte producto de un rebote del tropiezo dramático de 2009, pero seguimos sin hacer los cambios de fondo que podrÃan permitirnos ser más competitivos.
Tenemos un gobierno que gasta mucho –3.4 billones de pesos para el 2011, el mayor presupuesto en la historia del paÃs–, pero que lo hace mal. El gasto gubernamental no es promotor de crecimiento porque es improductivo y burocrático. Llevamos dos años hablando de construir una refinerÃa en Tula, Hidalgo, cuando por menos de la mitad habrÃamos podido comprar una ya lista para producir en Texas.
La producción de petróleo crudo sigue cayendo: en los 11 primeros meses de 2010 promedió 2 millones 576 mil barriles diarios contra 2 millones 601 mil en 2009 o 3 millones 333 mil en 2005. Sólo los altos precios internacionales nos permiten seguir con la ilusión de que somos un gran paÃs petrolero. Las importaciones de petrolÃferos, petroquÃmicos y gas natural pasaron de 9 mil 363 millones de dólares en 2005 a más de 19 mil millones de dólares en 2010.
La Comisión Federal de Electricidad reemplazó a Luz y Fuerza del Centro, una compañÃa abusiva, pero se volvió más abusiva que su predecesora. Pagamos los sueldos de más de un millón de maestros sin saber cuántos se presentan a trabajar. Gastamos más dinero que nunca en seguridad y combate a la pobreza, pero tenemos cada vez más inseguridad y pobres.
2010 fue un buen año en relación con los anteriores, pero es un fracaso si lo comparamos con nuestro potencial. Lo peor de todo es que con cuatro años de sexenio, ya todo el mundo está pensando en las elecciones de 2012. En los próximos dos años todo el interés de la clase polÃtica se enfocará a obtener el botÃn que viene con la Presidencia. Ya no habrá esfuerzos por hacer las reformas que merecemos.
BICENTENARIO
El premio a la peor experiencia de 2010 debe darse sin duda a los festejos del Bicentenario. El exceso de gasto y la miopÃa de objetivos son las razones. La pileta de fin de semana de Bernardo de la Garza de la Conade, el Coloso sin nombre y la inconclusa y costosÃsima Estela de Luz, son los recuerdos más absurdos de este fallido festejo.
























