Las fuerzas de seguridad de Egipto fueron puestas hoy en alerta máxima de cara a la Navidad de los cristianos del país en previsión de un nuevo atentado como el que el sábado mató a 28 fieles en una iglesia o de protestas por el ataque como las que anoche dejaron 45 policías heridos.

Los investigadores, en tanto, identificaron ya a todas las víctimas fatales del atentado a la iglesia de Alejandría menos a una, y la pesquisas para averiguar si fue obra de un atacante suicida y quién era éste se centran ahora en estos últimos restos, entre ellos una cabeza cortada, dijeron fuentes policiales.

De modo típico, en los atentados suicidas la cabeza del agresor se separa del cuerpo pero permanece entera, y los investigadores creen que este cadáver sin identificar podría guardar la pista que confirme sus sospechas de que el ataque contra la iglesia copta de los Santos tras la misa del sábado fue suicida, según las fuentes.

Con el país en alerta tras el ataque, la policía canceló hoy las licencias para oficiales de mediano y alto rango, reforzó la seguridad en aeropuertos y puertos para evitar la huida de sospechosos e instaló controles camineros en todo el país, informaron fuentes de seguridad.

También se aumentó la vigilancia en las iglesias de los coptos, como se llama a los cristianos de Egipto, de cara a la Navidad, que esta minoría festeja el próximo viernes, agregaron las fuentes, citadas por la cadena CNN.

Un total de 21 personas murieron y 79 resultaron heridas en el atentado del sábado, que aún no fue reivindicado.
Anoche, cientos de coptos indignados por el ataque y lo que perciben como estado de indefensión realizaron anoche una violenta protesta en El Cairo e hirieron a 45 policías frente a la catedral de San Marcos, la sede del jefe de la iglesia copta, el papa Shenouda III, según informó la policía.

Fuentes hospitalarias dijeron que 27 manifestantes también resultaron heridos.

En Alejandría y en la provincia norteña de Assiut también hubo protestas contra el presidente Hosni Mubarak. La situación se calmó hoy tras la jornada violenta de ayer.

Testigos citados por los diarios locales sostuvieron haber visto poco antes del atentado al atacante suicida.

Según las descripciones, se trataba de un hombre de piel blanca que llevaba gafas. El atacante no tenía barba y estuvo sentado en un vehículo junto a otros dos hombres frente a la iglesia, señalaron estos testigos.

Además de en países occidentales, el atentado también fue condenado por Estados de la Liga Arabe y por religiosos islámicos en Egipto. El líder musulmán de mayor rango de Arabia Saudí, el muftí Abdulaziz bin Abdullah al Sheij, calificó lo ocurrido como un crimen que no tiene nada que ver con el islam.

“El islam no es la religión de las explosiones y tampoco permite atacar las casas de oración de no musulmanes”, dijo el muftí al diario saudí “Okaz”.

Los expertos investigan ahora si el atentado tiene alguna relación directa con el ataque contra una iglesia en Bagdad el 31 de octubre de 2010. Aunque hay algunos indicios que podrían apuntar a ello, aún no hay pruebas concretas.

Los extremistas en Bagdad, considerados afines a un grupo de la red terrorista Al Qaida, habían señalado entonces que querían vengar a “hermanos musulmanes” que eran “prisioneros” de la iglesia copta en Egipto. (Agencias)