Los familiares ahora temen represalias

Un concejal filipino no imaginó que después de tomar una fotografía a su familia en la puerta de su casa, en un suburbio de Manila la última noche del 2010, moriría baleado y que la instantánea registraría el rostro de su asesino.

La imagen, publicada en las portadas de los diarios Philippine Daily Inquirer y Manilla Bulletin, muestra el momento en que Reynaldo Dagsa aprieta el disparador de su cámara y, al mismo tiempo, el criminal hace lo propio con el gatillo de su revólver calibre 45.

Los deudos entregaron la fotografía a la Policía y ello permitió la captura del asesino, identificado como Michael Gonzales, dos días después del crimen. También se arrestó a su cómplice, Rommel Oliva, quien también aparece en la foto.

El jefe de policía local, Jude Santos, informó que aún buscan a un tercer implicado que no fue fotografiado. También adelantó que el móvil del asesinato de Dagsa sería la venganza, pues el principal sospechoso es un ladrón de autos con libertad bajo fianza y fue el propio Dagsa el que ordenó su detención el año pasado.

Los deudos cuentan que el concejal les pidió salir a la calle para ver los fuegos artificiales por la llegada del nuevo año y que no oyeron los disparos por el estallido de los pirotécnicos. Solo vieron como caía mortalmente herido en el piso. Dagsa fue trasladado a un hospital cercano con disparos en el pecho y brazos, pero llegó sin vida.