POR LA ESPIRAL
-El modelo brasileño
-Estrategias interesantes
Dentro del catálogo de conversaciones de Guillermo Ortiz MartÃnez, ex gobernador de Banco de México y ex secretario de Hacienda, con distintos economistas homólogos piezas clave de organismos internacionales y bancos centrales, hubo varias que fueron una verdadera cátedra, rescato la de Henrique de Campos Meirelles, titular del Banco Central de Brasil.
 Para el ministro (elevado a esta categorÃa durante el mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva) su principal encomienda desde que en enero de 2003 tomó el cargo del instituto central es reducir la inflación y sostenerla sin rebotes, ni espirales cÃclicas.
 Nada fácil en una economÃa con una dolorosa historia de hiperinflaciones y diversos intentos de una estabilidad de precios.
 En una parte de la conversación, Ortiz MartÃnez preguntó a De Campos Meirelles cómo hizo para lograr su cometido y fundamentalmente enfrentar la peor crisis financiera con efectos en la economÃa real mundial.
 La respuesta del ministro no pudo ser más contundente “a las empresas y familias hay que darles confianza, certeza en su presente y futuroâ€.
 Las expectativas de los agentes económicos juegan un rol preponderante como maniobra positiva o negativa, la certidumbre implica creer y permite una apuesta más segura en el tiempo.
 Fundamentalmente el desafÃo consistió en convencer a los agentes económicos que los fundamentales mejorarÃan y no habrÃa un rebote.
 La certidumbre es la mejor arma para atraer la Inversión Extranjera Directa (IED) que además contribuye a generar empleos y valor agregado.
 Durante la crisis desatada por la quiebra de Lehman & Brothers, Brasil a diferencia de otras economÃas emergentes e industrializadas enfrentó cinco duros meses de volatilidad y descenso del PIB.
 Por vez primera mostró una fortaleza envidiable para economÃas como la mexicana y no únicamente el mundo financiero desató una admiración por De Campos Meirelles, en la polÃtica sucedió lo propio con la figura de Lula.
 A diferencia de la amenaza potencial del presidente Hugo Chávez en Venezuela, Lula marcó un antes y después para la izquierda dentro de Brasil y la región latinoamericana, convertido en un referente de una izquierda moderada.
 Lula es la cara amable de una izquierda que supo pactar con empresarios locales y extranjeros, sin dejar de cumplir compromisos sociales.
 Todo lo contrario Chávez es el demonio que resucita la izquierda comunista más radical de los años sesenta, persecutoria de empresarios, yugo del pueblo y rayana en tiranÃa.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 Además del crecimiento económico y el control de la inflación, el compromiso social tuvo varias medidas que permitieron que 20 millones de brasileños dejaran la miseria y 29 millones de personas pasaran a la clase media.
 Dar más poder de consumo, elevar los salarios mÃnimos y crear puestos de trabajo permanentes permitieron que en la actualidad 51% de la población brasileña configure la clase media.
 A la par, consideramos cuatro grandes aciertos, el primero es la aplicación del programa Bolsa Familia.
 De acuerdo con la Oficina Internacional del Trabajo “Bolsa Familia es el programa de transferencias monetarias condicionadas más grande del mundoâ€.
 A finales de 2008 habÃa cubierto 11.3 millones de familias, 46 millones de personas, a un costo anual de 4.5 mil millones de dólares.
 Según datos de la Oficina Internacional del Trabajo, Brasil “pudo celebrar la consecución del Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo a la reducción de la pobreza, 10 años antes de la fecha lÃmite establecida en 2015â€.
 En comparación con 1990, el número de personas que viven con un dólar al dÃa redujo a más de la mitad, disminuyendo del 8.8% en 1990, al 4.2% en 2005.
 Segundo, dinamizar la imagen industrial de Brasil no únicamente por su sector automotriz, también aeroespacial y aeronáutico verdaderos imanes para la inversión extranjera directa.
 Tercero, la fortaleza en el sector energético y el rol de Petrobras empresa que el Estado brasileño controla en 48 por ciento.
 Para el expresidente Lula la estrategia consistió en realizar negocios con empresas extranjeras sin que el Estado perdiera la potestad de decidir en qué áreas y lugares.
 Cuarto, en medio de la crisis financiera desatada por las hipotecas subprime y arreciada por la quiebra de Lehman & Brothers, al entonces presidente Lula no le tembló la mano para instrumentar en 2009 un impuesto de 2% sobre las inversiones extranjeras en el mercado financiero.
 Para quienes lo criticaron, con el tiempo debieron aceptar que la medida permitió frenar la especulación, el ingreso masivo de dólares, corregir la valorización del real frente al dólar y evitar daños colaterales en tasas e inflación.
 La idea de controlar flujos fue pronto admirada en otras partes del mundo y lo que Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, vaciló en llevar a cabo, Lula lo cristalizó.
 Tampoco podemos cerrar este breve resumen sin olvidar el denodado liderazgo en América Latina, Lula trasladó el epicentro de la región desde México hacia América del Sur.
 Sus constantes muestras de dignidad latinoamericana despertaron admiración, cuando Estados Unidos recrudeció sus visados para los brasileños, como respuesta el gobierno brasileño hizo lo propio con todos los ciudadanos estadounidenses.
 Respecto de la seguridad, la lucha contra el narcotráfico es frontal desde el momento mismo en que la orden es entrar a las favelas, desmontar laboratorios y atrapar narcotraficantes.
 Recientemente dio la vuelta al mundo la imagen de varias de las favelas recuperadas, recién pintadas y con turismo extranjero. Algo imposible tiempo atrás.
GALIMATÃAS
 A diferencia de otros gobernantes y polÃticos que inician con una fuerte popularidad y en escaso tiempo cae estrepitosamente, Lula experimentó todo lo contrario: comenzó gobernando en Brasil con el descontento de la clase empresarial, odio de la oligarquÃa financiera y hasta el temor de Estados Unidos; recién dejó el poder tras 8 años de ir de menos a más para retirarse con un 80% de popularidad.
 Aunque Lula no es un santo, es de carne y hueso, imperfecto, con errores y aciertos. Sin embargo, está convertido en un modelo a seguir. En México tiene sus admiradores, como Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien no disimula las ganas de emularlo.
 P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.
























