El presidente Obama prosiguió ayer su giro político hacia el centro, con ayuda de veteranos de la Administración Clinton, nombrando a Gene Sperling como principal asesor económico de la Casa Blanca. Decisión considerada como parte de una estrategia cada vez más evidente para conectar mejor con el mundo empresarial de EE.UU. y reconstruir su equipo de gobierno con personas capaces de entenderse con la nueva mayoría republicana en el Congreso.

Sperling, que hasta ahora actuaba como consejero del Departamento del Tesoro, pasará a ocupar el mismo puesto que desempeñó entre 1997 y el 2001: la dirección del Consejo Nacional Económico. Grupo que actúa dentro de la Casa Blanca como el Consejo de Seguridad Nacional y que durante los dos últimos años ha estado dirigido por Lawrence Summers, ahora de vuelta a la Universidad de Harvard.

Sperling asume la responsabilidad de coordinar todas las políticas económicas y fiscales del gobierno. Con el reto de aunar los puntos de vistas divergentes que puedan tener otros asesores y departamentos ministeriales. En este sentido, se espera que Sperling con su fama de pragmático negociador resulte más efectivo que el más beligerante Larry Summers.

El nombramiento de Sperling se produce un día después de que Obama haya confiado en William M. Daley para ocupar el decisivo puesto de jefe de gabinete de la Casa Blanca. Ese ejecutivo de J.P. Morgan y ex ministro de Comercio durante la Administración Clinton también forma parte de un deliberado cambio de equipo y estrategia política, con las elecciones presidenciales del 2012 como telón de fondo.

Obama ha anunciado la incorporación de Sperling, junto a otros cambios en las filas de su equipo económico, durante una visita a una empresa familiar dedicada a fabricar ventanas a las afueras de Washington. La elección del lugar no ha sido casual. Ya que la compañía Thompson Creek Window Manufacturing atribuye su reciente bonanza a los estímulos fiscales ofrecidos por el gobierno federal para la contratación de nuevos empleados e inversión en equipamientos. Además de las nuevas subvenciones para los particulares que invierten en elementos como ventanas aislantes para aumentar la eficiencia energética de sus hogares.

Desde ese escenario tan favorable como coreografiado, el presidente ha atribuido la reducción de cuatro décimas en la tasa de paro oficial lograda en diciembre —hasta llegar a un 9,4 %— como un ejemplo de que las medidas de estímulo económico están funcionando. Aunque sin dejar de reconocer que pese a la existencia de de una tendencia claramente positiva no es momento para triunfalismos con un porcentaje tan alto de paro.