El inicio del encuentro fue sólo una señal del vértigo con el que habrían de jugarse los 90 minutos de partido en el inmueble de la colonia Noche Buena. Cruz Azul parece no entender de pausas ni de bajones futbolísticos, pues no tuvo problemas para hacer honor a su mote y convertirse en una verdadera Máquina en su encuentro de debut.

Eran apenas los primeros toques de balón, los primeros dejos de estudio, pero el equipo del “Ojitos” Meza tenía muy claro su objetivo.

Fue tanta el hambre de futbol que el gol tampoco quiso tardarse en llegar a la primera fiesta del semestre. Emanuel Villa se reencontró con el gol a los seis minutos de iniciado el cotejo luego de un buen centro de Hugo Droguett que no pudo ser conectado por el “Chuletita” Orozco y que terminó en los pies del “Tito” que sin marca encaró al portero visitante y sólo tocó a un costado para decretar el 1-0 celeste.

El paso arrollador no se detuvo en ningún momento, el gol sólo sirvió para dar más impulso a este equipo que pocos minutos después encontró en segundo tanto. Droguett, reciente incorporación, volvió a ser la chispa que prendió el carbón con el que La Máquina se lanzó al frente. El chileno tomó una pelota por el costado izquierdo y luego de una buena diagonal encontró completamente solo al “Chaco” Giménez quien recibió, acomodándose la pelota a la vez, para después mandar un riflazo raso de pierna derecha que se incrustó en la base del poste izquierdo de la cabaña defendida por Martínez.

Sin embargo, Estudiantes mostró un poco de la garra que caracteriza a José Luis Sánchez Solá pues el segundo gol no repercutió en su ánimo y rápidamente encontraron la oportunidad de acortar distancias, claro está, con ayuda de Julio César Domínguez que jaloneó de la playera a Eduardo Lillingston, dando motivo para que el árbitro Jorge Romo marcará la pena máxima. Mauro Cejas cobró sin problemas el penal para poner el 2-1 momentáneo a los 18’ del primer lapso.

Pero el día no terminaba de ser redondo para los nuevos pasajeros de La Máquina y no dejaba de ser un sufrimiento para la zaga estudiantil. A los 38’ una mala salida de Zamogilny terminó por dejar al “Chuletita” dentro del área, y a pesar de estar rodeado de tres defensores, logró darse la vuelta para sacar un disparo que rebotó en la pierda de Cristian Martínez por lo que se produjo un globito que Orozco recentró para la aparición inaudita de Marcelo Palau que remató a centímetros de la línea de gol poniendo el 3-1 antes de terminar el primer tiempo.

Para la segunda mitad el equipo de Enrique Meza manejó el partido a la perfección, pues mantuvo la posesión de la pelota y aunque Estudiantes mostró algunos chispazos nunca puso en serio predicamento la portería de José de Jesús Corona.

Vinieron los cambios, “Chelís” con intenciones netamente ofensivas mandó al terreno de juego a Taufic Guarch; mientras que el “Ojitos” recurrió a sus hombres defensivos, por lo que debutó a Waldo Ponce en la Liga mexicana y dio minutos a Gonzalo Pineda.

Ya sobre la recta final del encuentro, el “Chaco” Giménez encontró una avenida por el centro de la defensa de Estudiantes; el argentino encaró a Martínez quien se tendió sólo para cometerle falta y en consecuencia un penal. Gonzalo Pineda cobró de forma excelsa con la pierna izquierda para poner el 4-1 definitivo. Marcador que reflejó fielmente lo acontecido a lo largo de los primeros 90 minutos de futbol en el Estadio Azul durante el Clausura 2011.

EL ARBITRAJE

Buen arbitraje del joven árbitro, Jorge Romo, quien mostró las tarjetas en forma adecuada, aunque en algunas acciones pudo haber sido un poco más estricto. De cualquier forma no intervino en el resultado final, pues la marcación de los penales sobre Eduardo Lillingston y Christian Giménez estuvieron bien apreciadas y por tanto bien señaladas.