El Gobierno federal atribuyó la oleada de violencia en Guerrero, que en los últimos días dejó 28 muertos, a la inacción de las autoridades locales y a la guerra entre las organizaciones criminales que operaban en la entidad.

Las organizaciones criminales enfrentan una crisis por la caída de liderazgos y un ejemplo de ello es Guerrero, aseguró en conferencia de prensa en Los Pinos, Alejandro Poiré, secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional.

“Es lamentable lo que ha ocurrido en los alrededores de la ciudad de Acapulco en los últimos días, pero es un ejemplo claro de que la violencia se origina por la lucha entre las organizaciones criminales y por la inacción, también hay que decirlo, de las autoridades locales”, dijo.

El funcionario federal sostuvo que la violencia se concentra en tres entidades: Chihuahua, Sinaloa y Tamaulipas, según estadísticas del Gobierno federal que se darán a conocer el próximo miércoles.

“La violencia está concentrada, en tres entidades: 30 por ciento de los homicidios violentos han ocurrido en Chihuahua, 20 por ciento en Sinaloa y en Tamaulipas”, detalló. Por ello, agregó, es indispensable reforzar la presencia federal.

Poiré insistió en que el debilitamiento a los grupos del crimen organizado es resultado de los golpes asestados por el Gobierno federal a sus liderazgos, pues “se ha hecho la mitad de la tarea”, y sostuvo que es falso que ante la captura o el abatimiento el liderazgo se reproduzca por generación espontánea con la misma capacidad delictiva.

“La acción del Gobierno federal ha consistido en derrumbar enormes árboles que han hecho mucho daño, que pudieron crecer durante mucho tiempo y con los retoños no se permitirá que vuelvan a crecer igual que antes. Este tipo de plaga no volverá a crecer en el país”.

El funcionario dijo que los nuevos cabecillas que intentan asumir los liderazgos perdidos lo hacen dentro de una estructura criminal notoriamente más débil.

El funcionario presentó un resumen de la lucha contra las organizaciones criminales, según la cual de los 37 líderes criminales que enlistó la PGR entre los más buscados en 2009, el 51 por ciento ya fueron inhabilitados, es decir, 17 ya fueron abatidos o capturados por las autoridades, dos murieron en enfrentamientos con rivales y varios más han sido detenidos.