Más bien se espera un crecimiento mediocre. El precio de los alimentos, el mayor riesgo.

Nada es miel sobre hojuelas para los mexicanos. 2011 – no es que sea ave de mal agüero – no les irá bien. Ni con mucho. No es pesimismo. Es realismo. La el horno del Imperio no está para bollos. Ya lo ha advertido el ex del Banco de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan: existe un riesgo latente por el incremento descomunal de la deuda estadounidense, así como por lo elevado de los déficits comercial y fiscal. Y ya lo dijo la consultora Tendencias Económicas y Financieras: La situación en EU es complicada, por lo que no podrá arrastrarnos hacia un mayor crecimiento (de la actividad económica) en 2011, ya que dependemos mucho de lo que suceda internamente y donde las esperanzas de que algo pase soy muy reducidas. Si la Secretaría de Hacienda no subiera decidido el aumento constante de los precios de la gasolina, la población y el banco central (el Banco de México) se lo hubiesen agradecido y habría menor inflación y mayor inversión, al reducirse el costo de las deudas, además de generar la idea de un gobierno que promueve un entorno para los que menos tienen. La pregunta de los expertos es: cuál es la razón de subir las gasolinas. Sólo suponer que en el gobierno no hay estadistas sino meros “cuenta chiles”. Este simple ejemplo deja claro que en el 2011 México regresará al crecimiento mediocre que ha caracterizado estos últimos años sin reforma alguna.

De acuerdo con el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática), centro de medición de las cuentas nacionales, el indicador de Pedidos Manufactureros (IPN) se ubicó en 49.1 puntos en diciembre pasado, lo cual significa un descenso anual de 0.04 por ciento debido a que se registraron alzas en tres de sus cinco componentes. Al interior de la cifra ajustada se registraron movimientos a la alza en sus compontes: el referente al volumen esperado de pedidos se incrementó 0.01 puntos; el del volumen esperado de la producción creció 0.42 puntos; el que se considera el nivel esperado del personal ocupado avanzó 0.20 puntos y el referido a la oportunidad en la entrega de insumos por parte de proveedores creció 0.23 puntos. En diciembre, el indicador manufacturero del IMEF (Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas) se ubicó en 51.2 puntos, lo cual implicó una caída de 3.0 puntos respecto de noviembre. La contracción de diciembre contrasta con los aumentos observados en octubre y noviembre. Sin embargo, los datos históricos muestran que el indicador tiende a disminuir en el último mes del año. Esto sugiere que en diciembre hay una menor actividad en el sector manufacturero debido a las festividades. Así, a pesar de la lectura de diciembre, se observa que la tendencia de tres meses se mantiene estable, por arriba de los 50 puntos, lo que sugiere que la recuperación en el sector manufacturero continúa, aunque en niveles menores que en meses anteriores.

Datos similares se detectan en el sector servicios (comercio y turismo, particularmente). La conclusión: mientras Estados Unidos estimule a su industria jalará a la mexicana, aunque a un menor ritmo que en 2010.

Pero la primera amenaza del 2011 son los alimentos. Enero comenzó con malas noticias: aumentos de precios en tabacos, refrescos, impuestos, gasolinas, electricidad entre otros. A esto hay que sumar el incremento en alimentos de por lo menos 10%, así como un alza similar en materias primas. Sin embargo, a pesar del aumento en alimentos, hay analistas que estiman que pudieran darse cosechas históricas. Mas no hay que cantar victoria. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación) ha advertido que la mayor demanda de productos agropecuarios, proveniente de Asia principalmente, hizo que los precios de la comida (que bajaron dramáticamente en 2009, después de alcanzar precios históricos en 2008) subieran otra vez y, por lo menos para el primer semestre del año que está trascurriendo a todo vapor, se mantendrán elevados, hasta que nuevas cosechas den frutos en el segundo semestre. Conclusión: el gobierno mexicano subió los precios de las gasolinas y la energía eléctrica, con lo cual afecta a la población en momentos en que se avecina el incremento de precios en alimentos y materias primas. Y ya no hablemos del horizonte financiero y cambiario, ni el mercado bursátil, ni el comportamiento de las empresas

Sólo hay que tener en cuenta las advertencias de Greenspan y también las de Ben Bernanke, presidente en funciones de la FED, quien ha señalado que, si bien la economía crece, no lo hace al ritmo esperado, además de que la creación de empleos es muy baja aún. Las cifras de 2010 dan cuenta de un incremento mensual promedio de 100,000 empleos en Estados Unidos, cuando su economía requiere de por lo menos 200 mil mensuales, tan sólo para dar cabida a los jóvenes que se incorporan al mercado laboral. Y si a esa cifra se le suman los 8 millones de empleos perdidos en la recesión, Bernanke estima que, para regresar a una tasa de desempleo de entre 5 y 6% se requerirán de, por lo menos, entre 4 y 5 años. Hay que poner atención a su advertencia: mayores impuestos y menor gasto generan menor crecimiento económico (verdad de Perogrullo), en un momento en que los republicanos dominan la Casa de Representantes y podrían aprobar nuevos impuestos con un costo político difícil de medir respecto a quién lo pagará.

Reportero de Excélsior, renunció junto a Julio Scherer para fundar el Semanario Proceso. Ha colaborado también en El Financiero, en El Universal. analisisafondo.blogspot.com [email protected]