Al menos 60 personas murieron mientras que otras 150 resultaron heridas este martes cuando un atacante suicida con un cinturón de explosivos se inmoló en una estación de la Policía en Tikrit, ciudad ubicada a 150 kilómetros al norte de la capital iraquí (Bagdad).

El ataque ocurrido en la tierra natal del fallecido ex presidente iraquí Saddam Hussein, ocurrió cuando más de 300 personas, en su mayoría jóvenes hacían cola para presentar su solicitud de trabajo como agentes del orden.

Un funcionario del gobierno provincial explicó que los aspirantes a recluta respondían a una convocatoria lanzada recientemente.

Tras la explosión, que también generó daños a la instalación policial, efectivos armados acordonaron el área, mientras ambulancias y socorristas hicieron acto de presencia para asistir a las víctimas.

Fuentes médicas y de seguridad de la ciudad señalaron que el hospital local “está lleno ahora de cadáveres y personas heridas”.

“Las ambulancias siguen evacuando heridos”, quienes presentan distintos tipos de lesiones debido a la explosión en el centro policial, agregaron las fuentes iraquíes citadas por agencias internacionales.

El número de víctimas fatales podría aumentar por el estado crítico de los heridos. La confusión que se mantiene en el lugar del ataque obstaculiza el conteo de los afectados.

El vicegobernador de la provincia de Salahuddin, Ahmed Abdul-Jabbar, dijo que no sabía cuántos heridos había por el ataque y acusó de la acción suicida al grupo insurgente Al Qaeda.

“Quién va a ser sino Al Qaeda, que sigue matándonos”, enfatizó el vicegobernador. “Son unos terroristas”, agregó.

Ataque bomba cobra otra vida

En el barrio de Al-Jameaa, en el oeste de Bagdad murió este martes el dueño de un supermercado como consecuencia de la detonación de un artefacto dentro del establecimiento.

Por otro lado, cerca de una escuela ubicada al sur de la capital iraquí, expertos desactivaron otra bomba, sin que se reportaran víctimas ni daños materiales.

Tiroteos y ataques con explosivos siguen ocurriendo frecuentemente en la nación árabe.

El ataque en la estación policial ha sido considerado por las autoridades como el más mortífero después del atentado en plena misa de la iglesia siríaca católica de Bagdad el pasado 31 de octubre.

Esta operación, reivindicada por el Estado Islámico en Irak, el grupo Al Qaida, dejó 53 muertos, entre ellos cinco miembros del comando armado.