ESCRITORIO DEL EDITOR.
“La marca del hombre inmaduro es querer morir noblemente por una causa, mientras la marca del hombre maduro es querer vivir humildemente por una.â€
El Guardián entre el Centeno – J.D. Salinger
Los jóvenes nos queremos comer al mundo. Creemos que solos podemos contra todo y todos.
¿Somos los primeros en pensar as� o ¿es un fenómeno psicológico, social que existe desde siempre y, conforme el joven crece, se va transformando en un pensamiento más humilde?
Cuando leà “El Guardián entre el Centeno†esta frase fue lo que me capturó. Generó en mà una duda que hasta hoy he debatido. El problema es que siempre he sido muy idealista y creo que en realidad podemos hacer algo para ayudar a resolver los problemas que tiene nuestro México. Hoy en dÃa se me ocurren miles y miles de soluciones para problemas actuales, siento la fuerza y las ganas para luchar contra lo que no permite que avancemos como paÃs.
Quiero hacerle la pelea al narcotráfico, al pésimo sistema educativo, a la pobreza, a la partidocracia que vivimos, a la corrupción, a las inundaciones, a las enfermedades y básicamente a todos los problemas sobre los que leemos en las noticias cada dÃa. ¿Voy a madurar para entender que es preferible vivir más humildemente, que morir fiel a mis objetivos?
Cada vez que pienso en lo que quiero hacer me lleno de fuerzas, me cargo con ganas de ponerme a trabajar para lograr mis objetivos. Pero el dÃa que leà esta frase, que dentro del libro se la dice un profesor a uno de sus alumnos, mi mundo se congeló momentáneamente pensando en las implicaciones que esta afirmación tiene sobre mi manera de ser. Pensé: “Entonces ¿solo soy un hombre joven con metas grandes que derivan de mi inmadurez, las cuales algún dÃa serán reemplazadas con unas mas modestas para vivir humildemente?â€
Con el tiempo, las cosas se enfriaron y ello dio pié a que reflexionara más al respecto: ¿Cuántos como yo, con la misma intención, ganas o fuerzas existen a mà alrededor? ¿Qué nunca antes habÃan existido hombres con los mismos objetivos? ¿Dónde quedaron?
Lugar para estos héroes contemporáneos que planteo hay mucho en nuestra sociedad. Es más, no solo hay mucho, urge que salgan a las calles y nos den muestras de que podemos ser la sociedad que debemos ser. Pero algo está pasando, porque estas personas viven en la imaginación de los niños y en algún punto entre los sueños de la juventud y el mundo de los hechos de los adultos se pierden.
A veces siento que conforme vayamos creciendo, nos iremos dando cuenta que las cosas no son tan fáciles. Tomará un verdadero significado el famoso dicho “El mundo no es color rosaâ€. El espÃritu revolucionario se irá muriendo poco a poco, conformándose con poder vivir entre millones de personas que hay en este mundo. Sin pena ni gloria. Los Presidentes, Astronautas y Bomberos se perderán en Oficinistas, Conductores y Burócratas. Los sueños, a largo plazo, de grandeza se convertirán en sueños grises que no van más allá del fin de semana.
Me queda claro que no podemos vivir todos los dÃas con los sentimientos a flor de piel, sintiendo al extremo cada situación. Me queda claro que hay papeles que juegan diferentes personas dentro de una sociedad, que de no llevarse a cabo, no funcionaria como se debe. Pero ¿porque no intentar dar lo mejor de nosotros en cada situación? Buscar ser la mejor persona posible, ayudando a los demás y sintiéndonos mejor con nosotros mismos.
No quiero que se asiente la chispa que llevamos dentro, Me rehúso a quedar en puras palabras y sueños. Le tengo miedo de muerte a voltear hacia atrás y darme cuenta que no hice lo suficiente para hacer de mi mundo un mundo mejor. Y aunque cueste trabajo; el fracaso no creo que esté en reprobar un examen, el fracaso creo que está en no aprovechar esa experiencia para hacerse más fuerte. No quiero dejar que mi causa noble se convierta en una humilde excusa.
¿Qué les parece mi reflexión? ¿Suena imposible? Pues creo que no perdemos nada intentando cumplirla. Somos muchos, tenemos que ser muchos lo que pensemos asÃ. Cada quien desde su lugar, poniendo lo que le corresponde, porque de nada sirve un revolucionario si no hay quien le haga segunda.
El Narcotráfico, la Corrupción, los Secuestros, los Desastres Naturales, los Baches o el mal servicio en la CafeterÃa. Estos problemas, y muchos otros, no se van a resolver con el mÃnimo esfuerzo. Tenemos que ir más allá y hacer de nuestros ideales una realidad.
Está en nosotros ser la generación diferente, que se caracterice por llevar a cabo sus ideas, por no conformarse. Que el dÃa de mañana nuestro legado sea cambiar el paradigma: que la marca del hombre inmaduro sea querer morir noblemente por una causa, y la del hombre maduro saber vivir por su causa.
























