Seguramente los más satisfechos con este partido fueron los aficionados neutrales porque gozaron de un juegazo que concluyó con igualada de 3-3, y de haber más cotejos de este calibre, seguramente la Liga mexicana estarÃa un escalón arriba.
No hubo revancha para Cruz Azul ni repetición del golpe a favor de Pumas, pero vaya encuentro que se mandaron este par de cuadros, que del primer al último minuto brindaron un espectáculo realmente plausible.
En todo momento hubo emoción gracias a la disposición de los contendientes por no escatimar en su desempeño e ir hacia adelante cuando el balón estaba en su poder.
Aquà es cuando al menos quienes pagan un boleto para entrar al estadio pueden sentirse correspondidos, que el desembolso valió la pena y terminar con ganas de volver a un escenario futbolÃstico.
El resultado no fue bueno para ningún lado, pues primero parecÃa que el empate ya era un logro para los Pumas cuando se recuperaron de dos goles de desventaja para ponerse 2-2, pero luego le dieron la vuelta y entonces al final alcanzó La Máquina, que antes tenÃa en sus manos la victoria y terminó rescatando un punto.
Con este marcador Cruz Azul llegó a cuatro unidades en el Grupo 3, mientras que la escuadra de la UNAM sumó cinco puntos en el mismo sector.
EL PARTIDO
Apenas en el arranque del duelo, con un minuto transcurrido, quedó claro que el espectáculo estaba garantizado. Juan Carlos Cacho se plantó en el área cementera con la opción para abrir el marcador y no pudo ante el aguante del arquero Jesús Corona.
El visitante se veÃa mejor posicionado en el campo, con el control del balón y metiendo en su territorio a La Máquina, gracias a un planteamiento agresivo por parte del técnico Guillermo Vázquez.
En una buena jugada de Christian Giménez el local respondió y le puso un servicio de gol a Emanuel Villa, quien al minuto 7 tuvo la oportunidad para adelantar a Cruz Azul, pero su definición de zurda la desvió el portero Alejandro Palacios.
Para entonces la gente que llenó el Estadio Azul ya estaba bien metida en el encuentro, y no era para menos con ese afán de ambos equipos por atacar y la ambición por anotar.
El propio “Tito” Villa fue quien levantó de sus asientos a los seguidores celestes con un tanto al minuto 24, tras una serie de rechaces en el área de meta. El argentino sólo empujó el balón al fondo de las redes.
La escuadra universitaria tardó en reponerse de ese gol, pero poco a poco emparejó las acciones, hasta que en un contragolpe Horacio Cervantes disparó de derecha de larga distancia y el balón fue desviado por Javier Cortés para meterse en la porterÃa auriazul, al 36’.
El equipo cementero cerró mejor la primera mitad con la tranquilidad que le daban las anotaciones, e incluso en el comienzo del segundo lapso arrancó en el mismo tono.
Sólo que el árbitro Román Rafael Medina no marcó un penal sobre el “Chaco” y luego los Pumas crecieron bastante de la mano de MartÃn Bravo y Juan Carlos Cacho.
De nuevo el silbante se equivocó en una jugada donde Néstor Araujo derribó claramente a Bravo cometiéndole penal que tampoco se señaló. Inmediatamente MartÃn volvió a desbordar por izquierda y cedió para que Juan Carlos Cacho acortar distancias al minuto 60 con un golazo.
Doce minutos más tarde DarÃo Verón se levantó para rematar de cabeza sobre la marca de Cervantes y colocó el empate parcial. La afición universitaria enloquecÃa, y peor se puso cuando Cacho le dio la vuelta con otro golazo de larga distancia, al 80’.
Cruz Azul lucÃa liquidado, sin capacidad de reacción, pero su Ãmpetu y el carácter lo sacaron adelante, y por eso el chileno Hugo Droguett consiguió la igualada en una gran definición de zurda, al 83’.
HabÃa que aplaudirles a los dos equipos por el espectáculo brindado y aunque los aficionados no se fueron totalmente alegres, sà lo hicieron agradecidos por el espectáculo brindado y derrochado por ambas oncenas.
EL ARBITRAJE
Román Rafael Medina tuvo una desafortunada presentación en el Clausura 2011 pues se le fueron dos penales, que para su fortuna fueron uno para cada lado y asà no perjudicó de más a alguno de los contendientes. Las tarjetas amarillas fueron bien decretadas y juzgadas.

























