Al acusar al PRD de ser un partido ligado a la violencia y de responsabilizarlo de la muerte de uno de sus dirigentes en el municipio de Atoyac, el pasado domingo, queda de manifiesto que el cinismo de Humberto Moreira Valdés no tiene límites y que sus declaraciones son parte del guión establecido por la dirigencia del PRI ante el inminente triunfo de Angel Aguirre Rivero en los comicios del próximo domingo en Guerrero.

La derrota adelantada de Manuel Añorve Baños, que ni siquiera la fallida campaña de miedo instrumentada a lo largo de los últimos dos meses por Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Manuel Añorve y el propio Moreira podrá evitar, han llevado al futuro presidente nacional del Revolucionario Institucional a caer en desvaríos y en excesos verbales que por el bien de los y las guerrerenses deben de cesar.

Al igual que todos las personas de bien que viven y trabajan por el bienestar y el progreso del estado de Guerrero, los dirigentes, militantes y simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática reclamamos el cese de los lamentables eventos que en las últimas semanas, dada la cercanía de las elecciones, se ha escenificado en diferentes municipios de la entidad, pues no tenemos duda que dichas prácticas buscan inhibir el derecho soberano que tienen los guerrerenses de elegir a su próximo gobernador.

El pueblo de Guerrero ya decidió que su próximo gobernador sea Angel Aguirre Rivero. La victoria clara y contundente que logrará el próximo domingo, gracias al voto mayoritario de las y los guerrerenses, se fortalece con la declinación de Marcos Parra, hasta ayer abanderado del PAN, a favor de nuestro candidato. Sin duda su decisión garantiza el triunfo de la Coalición Guerrero nos Une y a su vez aleja todo intento del PRI de judicializar un proceso democrático que el sufragio libre y secreto convertirá en inapelable.