Siguiendo la casi religiosa tendencia de los columnistas de escribir acerca del tema-escándalo de la coyuntura, hoy toca el turno de abordar un tema propio de una disciplina auxiliar del Derecho: la psicologÃa.
Tres soldados se encuentran en una trinchera, esperando la orden del oficial al mando para entrar en acción. El soldado ubicado en el medio recibe un impacto de bala en la cabeza, y muere al instante. Otro soldado, ubicado en el extremo derecho, desarrolla estrés post-traumático (EPT) en ese instante, lo que le generará secuelas de ansiedad, nerviosismo, remembranzas de la experiencia a mitad de la noche, sensación de inseguridad y, tal vez, un sentimiento de culpa. Un tercer soldado, ubicado a la izquierda, a diferencia del segundo, no adquiere dicho padecimiento. ¿Dónde radica la diferencia?
Este es un ejemplo muy recurrente en las cátedras de psicologÃa a los alumnos que estudian el tema del stress post-traumático. En el caso expuesto, la diversidad de los resultados radica en las experiencias previas al impacto que sesga la vida de uno de los combatientes.
El soldado de la derecha probablemente vivió una situación de violencia, de abandono o de soporte paternal en su familia. Algo que, además, se vio obligado a callar por un largo periodo de tiempo. En el caso del soldado de la izquierda, la ausencia de recuerdos de ese tipo no constituye el caldo de cultivo del EPT.
Al Ejército se le considera como el activo más importante para el resguardo de la soberanÃa y la seguridad nacional. Pero, en el remoto caso de que México le declare la guerra a algún otro Estado que se “salga del huacal†y pretenda atacar un satélite de los Estados Unidos, difÃcilmente la SecretarÃa de la Defensa Nacional y, en su caso, la SecretarÃa de Marina, tendrán que destinar miles de recursos para la investigación y la implementación de programas para lidiar con el EPT que se pudiera desarrollar en soldados y marinos.
Hacia afuera, nos sentimos seguros. Pero basta mirar hacia adentro de nuestro paÃs para enterarnos de una realidad completamente distinta. Hoy por hoy, miles de elementos de los cuerpos de policÃas municipales, estatales y federales despiertan en un escenario de batalla extendido por todo el territorio nacional y, diariamente, se topan con un sinfÃn de situaciones que nos permiten pensar que una “epidemia†de EPT se gesta dentro de las mentes de los agentes de policÃa. Y en el futuro, recuerden, nos va a costar.
En dÃas pasados, uno de los escoltas del alcalde de Ciudad Juárez murió al recibir un impacto de bala de parte de un oficial de la PolicÃa Federal. Al tiempo que escribo, me entero de los comunicados que han publicado tanto la SecretarÃa de Seguridad Pública como el Gobierno Federal, de un buen número de artÃculos en periódicos nacionales, y el crudo reporte de los hechos de un blog medio tenebroso. Tocará a los tribunales decidir sobre este caso, y a los mortales aprender a dejar de juzgar y dictar sentencia antes que los jueces. Pero si una persona acciona un arma de fuego casi por acto reflejo durante una revisión de rutina… Errare humanum est.
Nota del alumno.
Al parecer la Libre también genera EPT. Uno de los escasos egresados nos ha comentado un sueño recurrente: verse solo por la noche, con examen anual al dÃa siguiente, y sin haber leÃdo.
























