Antonio Soto

Partidos y gobiernos, obligados a evitar que el proceso electoral se contamine con campañas de desprestigio

Aunque la guerra sucia es inaceptable, es latente la posibilidad de que partidos políticos y gobiernos inicien una cruenta batalla en los estados donde habrá elecciones para tratar de encabezar las preferencias de los votantes, reconoció Antonio Soto Sánchez, quien se pronunció porque en Michoacán los candidatos le apuesten a ganar con proyectos y no con descalificaciones.

Desde el 2006, recordó, el gobierno Federal trabajó una campaña basada en la descalificación de sus contrincantes, el resultado de ésta al asegurarle la permanencia en el poder, se ha convertido en un referente, casi obligado, para los candidatos ávidos de sumar votos a su favor.

Quienes son conscientes de que no apuntalan en las preferencias electorales afirmó el líder perredista, le apuestan a posicionarse con el inicio de una guerra sucia en la que el desprestigio y la descalificación de los oponentes sea el medio para obtener el triunfo, y lamentó que ante lo reñido que se vislumbra la contienda local de noviembre próximo, en esta tesitura nuestro estado no sea la excepción.

El interés expresado por diversos militantes, independientemente del partido político al que pertenezcan, para contender por algún cargo de elección popular sin que se haya enfrentado a la prueba de las urnas y que sus cargos públicos sean por designación y no por votación, avizora el inicio de una guerra sucia para ser de estas debilidades, fortalezas electorales.

Ante este escenario, Antonio Soto, hizo un llamado a los votantes para que contribuyan a fortalecer la democracia en México al apoyar a candidatos de propuestas, ideas, congruencia y trabajo, por encima de personajes que buscan ganar perjudicando a sus oponentes.

Michoacán ha demostrado que ha ido madurando en sus procesos electorales, los números en las urnas validan el triunfo incuestionable de las dos últimas contiendas estatales, característica por las que se debe privilegiar la continuidad de procesos en los que la civilidad política, el respeto y las propuestas claras, sea lo que impere.

Ningún partido político ni gobierno debe de recurrir a la guerra sucia para ganar en las urnas, “todos sabemos que cuando un candidato utiliza este medio, su triunfo no refleja una auténtica y genuina preferencia electoral”.