Tom Brink, ex presidente de una extinta compañÃa distribuidora de combustibles de San Antonio, Texas, fue sentenciado a seis meses de arresto domiciliario y tres años de libertad condicional por su relación en la compra de petróleo robado en México a la paraestatal Pemex.
Brink, ex presidente de Continental Fuels, fue también sentenciado al pago de una multa de 10 mil dólares por el juez Ewing Werlein en una audiencia realizada este viernes en el edificio de las cortes federales de Houston.
El juez autorizo a Brink a únicamente salir de su casa para acudir a su actual trabajo en una compañÃa de energÃa.
El juez fue benevolente con Brink luego que los fiscales federales le recomendaran imponer una sentencia leve, dado que el ex ejecutivo ha cooperado con las autoridades.
“Asumo toda la responsabilidad por mis acciones y por lo que pasó”, dijo Brink en la corte este viernes.
Brink es el último de los cinco ejecutivos de distintas compañÃas petroleras texanas que fueron declarados culpables de comprar en forma consciente condensado de petróleo robado para su distribución en Texas.
Las acusaciones contra los cinco petroleros se desprende de una investigación que se inició en el 2007 luego que las autoridades mexicanas notificaron a la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) que parte del petróleo que era robado a oleoductos de Pemex estaba siendo conducido a Texas.
Las autoridades mexicanas aportaron a sus contrapartes estadounidenses, una serie de nombres de personas y compañÃas sospechosas de revender el combustible robado.
De acuerdo con las autoridades, las compañÃas importadoras recibÃan y coordinaban el movimiento de camiones tanques cargados con petróleo robado de México hacia Estados Unidos, a través de uno de los cruces internacionales de la frontera sur de Texas.
Luego, las compañÃas dirigÃan los camiones a descargar el petróleo en instalaciones de almacenamiento ubicadas dentro del Puerto de Brownsville, de donde era luego revendido a otros usuarios en Estados Unidos, en una confabulación que acumulo la venta de millones de dólares en petróleo robado.
La investigación, encabezada en Estados Unidos por la Oficina de Aduanas e Inmigración (ICE) en coordinación con México, siguió el rastro a partir de quienes recibÃan el petróleo robado, para dar con algunos intermediarios, que a su vez comercializaban el combustible a varias compañÃas estadounidenses.
Brink almacenaba el petróleo que compraba de esta forma antes de venderlo a otras compañÃas como la empresa quÃmica alemana BASF Corp. y la petrolera Murphy EnergÃa Corp. de Oklahoma.
En agosto de 2009, las autoridades estadounidenses entregaron al gobierno de México un cheque por 2.4 millones de dólares que otorgo como multa, Donald Schroeder, uno de los ejecutivos petroleros participantes en el ilÃcito.

























