UNA DE VAQUEROZ.
Si el rÃo suena, no es que se aproxime el chaco tesorero municipal de Morelia, no.
Resabio popular que refiere sobre la alerta de un hecho y dicho, y ya desde tiempo ha se maneja algo sobre la opacidad con que se maneja el dinero en la Comisión Estatal de los Derecho Humanos, Organismo Gubernamental, donde VÃctor Manuel Serrato Lozano, se maneja en medio de un gran lodazal.
Cuentan en pasillos y cafés que ya no es sólo el manejo discrecional de 60 mil pesos mensuales para promover las actividades de la institución, eso es nada a comparación de lo que se maneja sobre un presunto manoseo de dinero en la compra de un inmueble para establecer la CEDH, OG casa particular habilitada para oficinas con un costo aproximado a los 38 millones de pesos, según consta en autos.
Peritos valuadores consultados, señalaron que dicha casa, donde por cierto, se cometió un homicidio, no vale siquiera ni los 20 millones de pesos, por lo que se presume hay un precio sobrevaluado del inmueble, claro, Serrato Lozano no se mueve solo, en caso de que esto sea cierto, tuvo que haber contado con la gestorÃa y aprobación de Guadalupe Calderón Medina.
La Calderón preside la comisión legislativa de Derechos Humanos, por lo que, si se piden las actas de trabajo de dicha comisión, se podrÃa cerciorar de su participación activa en la compra del edificio. Con tal de seguir metiendo a la familia a la nómina se puede llegar a hacer cualquier cosa, sin embargo, esto no pude seguir soterrado, se debe transparentar e investigar, ya basta de saquear al erario.
No hay que ser un genio para saber que los grandes males que aquejan a México se deben, principalmente, al bajo nivel educativo de la población y a la pésima educación que impartimos en nuestros hogares, de esto deriva el desempleo, migración, violencia, adicciones y una interminable lista que se resume en esa palabreja: educación.
Sindicatos voraces, lÃderes insaciables, autoridades mezquinas y cómplices que comparten los millonarios presupuestos asignados al ramo, condenando a jóvenes y niños al subempleo o a ser rechazados en el mercado laboral debido a su bajo perfil académico. Triste pero cierto, un pueblo educado es un pueblo culto, con empleos bien remunerados y aspira a ser mejor. Ya luego hablamos de la educación pública y su gratuidad.
Lastima la conciencia ver la manera tan ventajosa y la impunidad con que un grupo de sátrapas se apropiaron del Centro de Investigaciones y Desarrollo del Estado de Michoacán, CIDEM, dónde es más fácil obtener un doctorado que en la Universidad de Santo Domingo, plaza del Distrito Federal donde se clonan, falsifican y trafican tÃtulos universitarios y demás documentos oficiales.
En un lapso no mayor de mes y medio, usted puede ostentar un doctorado, claro, previo pago de derechos, topitoches y embutes, una bicoca del orden de los cien mil pesos, ah, pero tendrá un diploma que diga. DOCTOR. Hay algo digno de destacar, que desde que este asunto se complicó se le dio aviso al gobernador, al secretario de gobierno, a la secretaria de educación y hasta el poli de la esquina, pero ninguno de ellos ha hecho nada. No queremos pensar que las salpicadas llegan tan altas, aunque en año electoral vaya usted a saber.
Se supone que desde hace tres años no se expide una licencia para venta de vinos y licores en el municipio de Morelia, se supone, que conste, que únicamente se han renovado permisos y licencias anteriores. Pero, basta con darse una vuelta por cualquier rumbo de la ciudad y su zona rural para constatar que cada semana abren más y más chelerias, depósitos de cerveza bares y antros.
La mixtura es otro asunto bastante cómico e inusual, podemos observar lavados de autos con expendio de cerveza, tiendas de abarrotes habilitadas como cantinas y asà por el estilo. Todo esto con el beneplácito, y queremos imaginar que sin el aval de la autoridad municipal, pues es grave, gravÃsimo, que en Morelia haya más lugares en donde embriagarse que librerÃas.
La estructura de inspección y vigilancia de la norma jurÃdica municipal conocida como REGLAMENTO, está a cargo de un tal Javier Valdespino GarcÃa, sÃ, es el mismo que fuera presidente del Instituto Michoacano Electoral y que metiera a trabajar en la actual administración municipal Juan Luis Calderón Hinojosa.
Es tan bochornoso el tema, que a unos metros de la sede edilicia, en la esquina poniente del cruce de Allende y Quintana Roo, justo enfrente de una escuela preparatoria particular, opere desde las 11 de la mañana una cantina disfrazada de creperÃa. A la vista de todos y violando flagrantemente los reglamentos en materia de venta de cerveza, vinos y licores.
¿Quién va a dar la cara? O será que ya se nos hizo costumbre voltear para otro lado…
























