Es interesante escuchar el concepto que cada individuo se ha formado con respecto a lo que es la Fidelidad y la Infidelidad, mucho tiene que ver con los aprendizajes de los otros. Eso de “experimentar en cabeza ajenaâ€, tiene sus consecuencias, puesto que puede crear una imagen positiva o negativa según sea la circunstancia, y al final de cuentas es posible que surja la disyuntiva entre ser fiel o ser infiel.
Partiendo del significado de cada una de estas palabras, vale la pena señalar que la “Fidelidad†consiste en dar cumplimiento a las promesas realizadas o a ciertos pactos ya sean explÃcitos o implÃcitos, mientras que la “Infidelidad†se refiere justamente al incumplimiento de dichos pactos, promesas o de un compromiso.
Generalmente se asocian a las relaciones de pareja, ya sea en el noviazgo, en la unión libre o en el matrimonio; sin embargo no son exclusivas de estas relaciones sino que engloba a toda clase de interacción social, familiar e incluso individual.
¿Cómo puede ser esto?, si se analiza la estructura de personalidad de algunos individuos se podrá notar como hay quienes tienden a ser sumamente fieles a sà mismos, es decir, conforme se van desarrollando y van teniendo experiencias, se forman un estilo de pensamiento y de conducta particular, del cual son tan celosos que no permiten que nada ni nadie les haga traicionarse, es decir ir en contra de aquello que les gusta hacer, aquello que realmente consideran lo apropiado o lo mejor en el camino de sus vidas, de ahà que sea difÃcil convencerles de que cambien sus posturas o sus creencias; en muchos casos esto es una acción muy positiva puesto que les da firmeza en el carácter y confirman constantemente ante ellos mismos y ante los demás quiénes son y quiénes quieren realmente ser.
En el lado opuesto, están aquellas personas que justamente comienzan por ser infieles a sà mismas, esto es que permiten que los demás dirijan sus vidas, adaptándose aparentemente a los estilos de otros, los criterios, los juicios y creencias entre tantas cosas más y perdiendo de esta forma, la dimensión de aquello que realmente son y quieren ser. Puede ser que en la infancia se hayan planteado una serie de proyectos que posteriormente en diferentes etapas, ya sea la adolescencia o en la adultez cambien por influencia de otros, o por carecer de la firmeza suficiente para defender su pensamiento asà como ese criterio que les permita ser fieles a su propia persona.
Con esto, en un momento dado, es posible que dichas conductas se vuelvan repetitivas y se extiendan a otros terrenos, ya sean laborales, escolares, sociales, familiares o sentimentales.
Hablando de los contextos, es importante tomar en cuenta y quizá en cierta medida evitar satanizar la palabra “infidelidad†puesto que no es exclusiva de las relaciones de pareja y aún en este caso, tampoco es solamente sexual, como se le considera con frecuencia. Por ejemplo en el terreno laboral, existen muchos desencantos cuando se ha estado realizando una serie de acciones que ameriten un ascenso de puesto y de pronto el jefe o algún otro directivo dispone darle dicho ascenso a otro compañero que no reúne los requisitos, o el tiempo de servicio en la institución o bien por favoritismo personal; en ese momento surge la misma emoción de enojo, resentimiento, celo, desilusión, tristeza, ansiedad, ira entre otras, tal como sucederÃa en una relación de pareja. Al final de cuentas, se ha roto un acuerdo implÃcito, lo mismo ocurre en cualquier otro tipo de relación puesto que en base a la cultura, a la crianza, a la educación y en algunos casos a la religión se han establecido de manera no verbal cierta clase de compromisos, que en algunos casos tienen que ver con valores, con principios y con expectativas.
De ahà la importancia de coincidir en dichas expectativas, sea donde sea, es decir en un determinado núcleo familiar, en una relación de amistad, laboral o de pareja. La decepción es una emoción muy frecuente en los individuos, pero ésta surge porque en principio se tiende a idealizar algo o a alguien, y muchas de las expectativas que se tienen pueden estar precisamente basadas en una fantasÃa (ideal), más que en una realidad; desafortunadamente no se hablan abiertamente, no se confiesa lo que sà se quiere y lo que no se quiere, asumiendo que el otro lo sabe, lo supone o es una verdad universal y cuando no se cumplen dichas expectativas entonces aparece la “infidelidadâ€.
Una vez más, cabe resaltar la trascendencia de la comunicación para evitar presuponer situaciones que deben y que no deben darse, es por ello necesario desde que se establece una relación, realizar acuerdos delimitando las acciones válidas y aquellas que no lo son. Si uno de los dos, no cumple o hace lo contrario a lo acordado entonces sà se puede llamar a esto “infidelidadâ€. En caso de que no se hable, cabrÃa la posibilidad de que la persona que está siendo aparentemente infiel, ni siquiera esté enterado de ello, pues ante sà mismo está siendo en realidad muy fiel; esto significa que puede estar siguiendo sus propios principios, conduciendo su pasos en función de sus ideas y creencias y mientras no se establezcan como distintas a las del otro, no existe razón alguna para pensar que se traiciona a nadie con ello.
Asà que estos conceptos pueden variar según cada individuo, en base a las circunstancias y a la cultura también; por lo tanto todos estos aspectos deben ser considerados antes de generar un compromiso, pues de esa manera es posible evitar la desilusión, la decepción y la ira, tanto como sentirse vÃctima de infidelidad.
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