REPERCUSIONES

Un país en ruina, simplezas y extravagancias.

Hechos que resaltan se suceden con alguna frecuencia en el Congreso de la Unión, provocados más por simplezas, extravagancias o desviaciones, que por planteamientos serios, discursos que trasciendan, compromisos nacionalistas o propuestas convincentes para reformas profundas que puedan cambiar este modelo anacrónico de supuesto crecimiento que nos ahoga en la descomposición, la corrupción, la ineficiencia, la explotación inicua o perversa de los recursos nacionales por extranjeros y voraces empresarios mexicanos, etc.

Los legisladores, con notorias excepciones como es la regla, van de escándalo en escándalos y logran con sus pobres actuaciones la denigración de la Política o la reafirmación de la antipolítica. No indica lo anterior que en los congresos estatales no se den este tipo de vodevil, sólo que por la propia dimensión de los estados y de los medios periodísticos locales, no se difunden proporcionalmente como lo hacen en forma genérica los de circulación nacional y de desinformación televisiva.

La semana anterior, más por el folklore que por otra cosa, y como homenaje a aniversario de la Constitución, legisladores panistas se rasgaron las vestiduras y salieron en defensa de la integridad y del respeto de quien ocupa la primera magistratura del país, todo porque cuatro diputados de filiación de izquierda (entre de ellos Jaime Cárdenas, persona seria, inteligente y comprometido socialmente con un pensamiento critico y de avanzada) subieron a la tribuna y desplegaron una lona propagandística sobre el peligro de conducir en estado inconveniente un automóvil o el propio país, en la que aparece con el rostro descompuesto Felipe de Jesús Cal-derón.
El acto de protesta de los cuatro diputados, por la forma en que se conduce el país, más un pleito personal entre dos panistas, lograron la intervención el Presidente de la Cámara (perteneciente éste al PRI) declaró suspendida la sesión legislativa y les dio el fin de semana libre a todos los dilectos legisladores.

Lo anterior,  nos hizo recordar que por esa “triple pista”, Felipe llegó al circo (perdón, al Congreso Nacional) asaltando y convulsionando (como los cuatro diputados) al país entero al tomar atropelladamente la protesta de rigor, pero en ese entonces, ningún panista, ningún priísta, ¡nadie! se rasgo sus vestiduras.

De boca en boca y de chisme en chiste; de frontera a frontera y de costa  acosta, ha corrido el rumor de que Felipe es frecuente bebedor y discípulo de Baco (hasta se señala su preferencia por el ron Bacardí “blanco”) y sin que lo anterior sea sorpresa para los mexicanos, por lo que verdaderamente extraña que por ese accionar publicitario ya súper conocido, los diputados panistas le hayan seguido el juego a los majaderos diputados del PT y del PRD. De ser cierto el chismarrajo,  y que yo lo creo por aquello de que “cuando el río suena es porque agua lleva”, no tendría nada de malo, pues no sería el primer representante nacional o internacional de un país, que sea fiel seguidor de ese dios romano.
Ahora bien, la lona expuesta y que dio motivo a las “vacaciones  legislativas” y  que da a entender que  Calderón es aficionado a las bacanales, o lo que es lo mismo, a buscar   gozar de la comida, del vino y de la alegría,  puesto que el alcohol alegra el espíritu del hombre y le libera de sus múltiples preocupaciones, no tiene nada de malo ni es un insulto, pues es un gusto o afición, meramente personal.
Pero si se goza del alcohol en exceso y  se pierde el sentido y se aleja del fiel cumplimiento de sus responsabilidades, malo para quien lo consume y crítico, si éste es funcionario público o presidente de un país, pues su estado impertinente constante afectaría el cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales.

En México se dio el triste caso de un inteligente estudiante, egresado con honores del  Heroico Colegio Militar, llegó por un golpe de Estado,  a ser Presidente de México. Es sabido que murió de cirrosis a causa de su grave alcoholismo. Su nombre: Jesús Victoriano Huerta Márquez y mejor conocido con el sobre nombre de “El Chacal”, autor intelectual del magnicidio cometido en agravio de Francisco I. Madero y de su vicepresidente José María Pino Suárez. Tomo protesta como presidente ante el embajador gringo Henry Lane Wilson. No es extraño pues, que gente de ese nivel sea catalogada como alcohólico. ¡No sería el primero ni será el último!
Por otra parte, casos se han dado de presidentes “muy borrachos” tanto en México como en los Espantados Unidos. Recordamos en el vecino país a un George W Bush (en su último año) fotografiado en un estadio de China cayéndose de borracho. ¡No es execrable que una autoridad consuma demasiado alcohol, mientras éste cumpla con sus deberes! ¿Lo estará haciendo bien Felipe? ¡Lo que vemos y vivimos nos indica que no!