POR LA ESPIRAL
-Una nueva geopolÃtica desde 11-s
-Petróleo, una crisis anunciada
El próximo 11 de septiembre será la primera década de los atentados terroristas en Estados Unidos que modificaron el mapa geopolÃtico, tuvieron consecuencias económicas en la aldea global y abrieron una caja de Pandora en la extensión del terrorismo como práctica para atemorizar a la población civil.
 Diez años después somos muy distintos, el mundo es cada dÃa más inseguro, vulnerable, la polÃtica del miedo mina la capacidad del ciudadano para organizarse en pro de cambiar las circunstancias que le rodean y los votos en las urnas cada dÃa escasean dando paso a gobiernos alentados por minorÃas.
 A su vez la economÃa tiene un ciclo raquÃtico, con un modelo incapaz de lograr crecimientos sostenidos e incluir masivamente a la gente hacia mejores niveles cuantitativos y cualitativos. La balanza social en este sentido es profundamente peligrosa para cualquier gobierno, gobernante y sociedad.
 Las constantes altas y bajas en el crecimiento global obedecen a una serie de factores y aunque por momentos parecen aislados unos de otros, la verdad es que están concatenados y hasta cierto punto comparten un determinado origen: la guerra por los insumos desatada abiertamente por Estados Unidos a raÃz de los acontecimientos del 11 de septiembre.
 Servido sobre de la mesa el pretexto de la venganza por los miles de ciudadanos de todo el mundo muertos en las Torres Gemelas, entonces sucedió la invasión en Afganistán y luego en Irak con la caÃda del dictador Saddam Hussein.
 La economÃa de guerra del entonces presidente George W. Bush activó las inversiones de “la triple entente empresarial†formada por Boeing, Lockheed Martin Corporation y Northrop Grumman asà como el despliegue de tropas americanas elevó los presupuestos de la Unión Americana.
 A pesar de todo, Estados Unidos nunca pudo ocultar su clara intención de dominar una zona en Medio Oriente con importantes insumos petrolÃferos en el caso de Irak, el tercer productor de petróleo, miembro de la Organización de PaÃses Exportadores de Petróleo (OPEP); o en Afganistán con importantes reservas de gas natural y fuerte productor de opio.
A COLACIÓN
 La guerra por determinados insumos desatada por Estados Unidos provoca inestabilidades en una serie de mercados. El petróleo, su posesión, es el origen de muchos males actuales.
 Lo que estamos viviendo en la última década es la crisis del petróleo y las maniobras por su control en un mundo donde la economÃa China e India requieren de petróleo y sus derivados para la expansión de su aparato productivo.
 Los paÃses industrializados con menor población al respecto de China e India valoran con preocupación la disponibilidad futura de los insumos energéticos fósiles y muchos como Estados Unidos van anticipándose a lo que muy pronto será evidente en la medida que agudice la crisis por el petróleo.
 De acuerdo con la OPEP los principales productores de petróleo son: Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait, Emiratos Ãrabes Unidos, Venezuela, Nigeria, Angola, Libia y Algeria.
 Irak mantiene una situación especial en su suministro a raÃz de la invasión de Estados Unidos y otros paÃses aliados. Desde la presencia americana en la región a pesar de los cambios polÃticos a favor de la democracia vÃa las elecciones y un régimen presidencialista, ni Afganistán o Irak encuentran paz y estabilidad.
 Después de lo acontecido con Hussein en Irak, la mira estadounidense posó sobre de Irán, el gobierno de Mahmud Ahmadineyad ha recibido sendos ataques verbales y amenazas primero por parte de George W. Bush, luego por el presidente Barack Obama.
 El tÃtere es el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, nuevamente imponiendo una serie de sanciones en contra de Irán para restringir su comercio, buscan como lo hicieron con Irak, ejercer presión para que la población ante la escasez de productos, derroquen al presidente Ahmadineyad.
 Pero el caso de Irán es mucho más complicado que el de Irak, no únicamente por los laboratorios de Uranio, sino por los aliados y socios estratégicos como Rusia, China y Venezuela, entre otros.
 Irán es el segundo productor de petróleo del mundo. En los últimos años la tensión geopolÃtica se ha posicionado en dicho paÃs atrapado en un sándwich entre Irak y Afganistán.
 Recientemente, por algo más que inversiones sucedió en Estados Unidos el encuentro de Hu Jintao, presidente de China con su homólogo americano.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 El mundo islámico parece tambalearse. El fuego de la inestabilidad social comenzó en Túnez, prosiguió a Egipto y Yemen, no obstante amenaza Jordania.
 Los vientos de cambio pueden correr además en paÃses tan cerrados como Libia, Siria, Omán, Argelia y en las monarquÃas de Marruecos y Arabia Saudita.
 Desde mi punto de vista, esta promoción de cambios a la que Hosni Mubarak, presidente de Egipto, llama “conspiración†tiene una dedicatoria directa a Irán y Ahmadineyad. Estados Unidos no puede invadirlo, en cambio, ¿qué presidente y régimen puede resistir una revuelta civil? ¿Quién en el mundo puede oponerse a que caigan las dictaduras y tiranÃas?
 Para Mubarak el tiempo está contado, para el mundo árabe vienen los cambios, esperemos no conduzcan a la misma senda de inestabilidad y terror de Irak y Afganistán.
 Para la geopolÃtica, las fichas en el ajedrez mundial seguirán reacomodándose; para la ciudadanÃa global las noticias no son nada halagüeñas.
 Medio Oriente controla un poco más del 30% de la producción global de petróleo, los acontecimientos civiles tienen repercusión en el precio del insumo energético cuya carrera tiende encima de los 100 dólares por barril.
 A nadie puede darle gusto dicha tendencia debido a que apenas levantamos cabeza de la peor recesión económica, además petróleo, gas, gasolinas, diesel más caros no son bien recibidos ni por productores del campo e industriales mucho menos por consumidores. Los precios de los insumos alimenticios están por las nubes además del cambio climático y la demografÃa, afectados por los petroprecios.
 Para concluir: alguien encendió la pólvora en una parte del mundo difÃcil de entender por su compleja relación con la Sharia, el Corán y la Teocracia. Lo malo es que todos estamos en el mismo barco.
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