No deja de ser preocupante observar la facilidad del común de los mortales para tragarse como verdades las noticias mas disparatadas y las conclusiones más fantasiosas, siempre y cuando estas concuerden con su personal visión.
Vivimos una época de saturación informativa, pero, ¿De qué calidad?. ¿Es verdad todo lo que nos dice un determinado medio informativo?. La respuesta es negativa. Tanto la veracidad como la calidad de la información que nos satura dejan mucho que desear. Ciertamente existen medios aceptables, unos mejores que otros, pero también existen medios dedicados a distorsionar las noticias; medios que, desde hace años, han renunciado a todo intento de objetividad, motivados por sus intereses de grupo o partido. Para esto se valen tanto de periodistas con ideologÃa vendida al mejor postor como de funcionarios menores habilitados de gacetilleros.
¿Cómo detectar a estos malos periodistas, sean de MVS o de la BBC?. Ejercitemos nuestra capacidad de juicio recordando lo que en periodismo se llama “sesgo”.
Por definición, sesgo es torcer o alinear oblicuamente, desviando algo de su dirección original. En periodismo se aplica para señalar la distorsión en las noticias.
Es un hecho que la objetividad absoluta es un ideal no logrado, y que toda nota que se publica está influenciada por las preferencias e intereses los analistas y editores. A esto se lo llama sesgo. Algunos periódicos lo manejan sutilmente, pero otros lo hacen descaradamente. ¿Cómo reconocerlo?, Veamos las distintas clases de sesgo:
1. Sesgo por selección u omisión
El más frecuente y el peor de todos. Dentro de una historia dada, algunos detalles son ignorados y otros son matizados para dar a los lectores una opinión diferente sobre los eventos reportados. Ejemplo: Si durante el discurso de un funcionario “x”, un pequeño grupo de gente protesta ruidosamente, el evento puede ser descrito como ” una enérgica protesta masiva”. Al revés, si la protesta fue de un grupo muy numeroso el acto puede describirse, acompañado de las fotos adecuadas, como un alboroto causado por un pequeño numero de inconformes. El sesgo por selección/omisión es difÃcil de detectar. Sólo puede ser observado comparando los reportes de la misma noticia en una gran variedad de fuentes.
2. Sesgo a través de la ubicación
Los lectores de diarios juzgan las historias de primera plana como más significativas que aquellas ubicadas al final. La ubicación de una historia, entonces, influye en lo que el espectador piensa sobre su importancia.
3. Sesgo a partir del encabezado
Mucha gente lee sólo los encabezados de una noticia. Los tÃtulos son la parte más leÃda de la publicación. Pueden presentar sesgos y prejuicios sutiles para inducir aprobación o condena.
4. Sesgos a través del uso de nombres y tÃtulos.
El mejor ejemplo de este sesgo lo vemos en La Jornada, hoja parroquial de un iluminado MesÃas. Aquà los términos “terroristas” o “luchador social” se aplican según la lÃnea editorial. Para este periódico los asesinos de la ETA y los terroristas palestinos son “luchadores por la libertad”, y los terroristas y secuestradores de la guerrilla de los 70s son etiquetados como “luchadores sociales”.
5. Sesgo a través de estadÃsticas.
Para hacer que una marcha, un mitin o un plantón parezca más importante, los números pueden ser inflados. En estos casos vemos reflejado el sesgo editorial desde el mismo encabezado. El número de participantes variará enormemente según la orientación polÃtica del medio que informa. Ejemplo “La Jornada” magnifica todo lo relacionado a sus patrocinadores y desaparece lo que no es de su agrado.
6. Sesgo por control de fuentes
Para detectar sesgos, siempre considere “de dónde viene” la noticia. ¿Es la información suministrada por un verdadero periodista, un testigo confiable, un adversario polÃtico, un delincuente, o simples resentidos?. Cada uno tiene un sesgo particular. El caso de Aristegui, maestra del sesgo, encaja aquÃ.
No existe una sola fuente libre de sesgo, por lo tanto, si pretendemos que nuestra opinión tenga validez obligadamente debemos contrastar las noticias en diversos medios.
No puedo cerrar esta colaboración sin aludir a esa plaga que contamina a muchos periódicos, este inclusive. Me refiero a esos mercenarios del periodismo que son los amanuenses. “Amanuense”, Palabra que significa “persona que escribe al dictado”. En el periodismo se le dice al columnista o analista que alquila su pluma al mejor postor. Lo mismo defienden al poderoso en turno que a esa horda de semovientes que son algunos integrantes del magisterio “democrático”. Carecen de ética, de valor, de principios y de ideas propias.
Amanuenses… una plaga del periodismo.
Alejandro Vázquez Cárdenas
























