Hosni Mubarak renuncia a la presidencia de Egipto y entrega el poder a las Fuerzas Armadas. Así lo ha anunciado el vicepresidente Omar Suleimán.

En una declaración por la televisión pública, Suleimán ha dicho que esta decisión ha sido adoptada “por las difíciles circunstancias que atraviesa el país”. El anuncio ha sido recibido con gritos de alegría en la plaza de Tahrir, centro de las protestas en las últimas semanas.

La irritación popular que causó ayer el discurso televisivo de Hosni Mubarak, rechazando cualquier posibilidad de abandonar el cargo y reiterando su deseo de morir en suelo, ha podido con el desafiante llamamiento del Ejército para que la multitud congregada en El Cairo desista de su protesta. Los manifestantes han precipitado, así, el derrocamiento del faraón, según dejaba entrever el mensaje del vicepresidente, Omar Suleimán, en la televisión pública.

Suleimán ha asegurado que la decisión de Mubarak de abandonar la presidencia egipcia ha sido adoptada “por las difíciles circunstancias que atraviesa el país”.

El anuncio ha sido recibido con gritos de alegría en la plaza de Tahrir, centro de las protestas en las últimas semanas.

Antes de la comparecencia del vicepresidente, Hosni Mubarak había abandonando su palacio cariota con destino a la localidad turística de Sharm el Sheij (este del país, junto al mar Rojo).