La renuncia del presidente Hosni Mubarak a la presidencia de Egipto, tras 30 años de detentar el poder, significa un triunfo de los hombres y mujeres de aquella nación que, a pesar de las adversidades, nunca dejaron de luchar contra las injusticias sociales y económicas que suponía un régimen que había dejado de trabajar a favor de las necesidades de su pueblo.

Sin duda, la decisión tomada hoy por el expresidente Mubarak constituye el primer paso para la instauración de un verdadero sistema democrático y ajeno a las ambiciones personales que el pueblo de Egipto reclamaba desde hace mucho tiempo.

Nuestro partido siempre apoyará cualquier esfuerzo que se haga en cualquier parte del mundo a favor de la instauración de regímenes que pugnen por la igualdad de sus habitantes, en los que prevalezca la justicia social y que, como en el caso de Egipto, reconozcan la diversidad de creencias e ideologías que conviven en su territorio como elemento de cohesión e inclusión necesarios para devolverle a dicha nación la grandeza que siempre tuvo.

Esperamos que la salida de Hosni Mubarak constituya el elemento que el pueblo de Egipto necesitaba para reactivar el tejido social y económico de sus habitantes, castigados por medidas antipopulares y represivas que se tradujeron en una crisis política insostenible que afortunadamente encontró una salida que sin duda beneficiará a todo Medio Oriente.